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La Piraña - Elementos filtrados por fecha: Junio 2019

 

 

LOUIS BERTHOLOM

Poemas de “Paroles pour les silences à venir”, Ed. Sauvages, 2015

Traducción de Miguel Ángel Real

 

 

 

 

La grande fenêtre

 

A Bruno Geneste

 

La poésie traîne dans le ciel,

chaque aube une métaphore,

chaque crépuscule une abstraction

dans le silence.

 

La grande fenêtre,

de ses rideaux de nuages,

ses vitres de vent,

dessine des songes embués

qui tournent comme les pages

d'un illustré bariolé à n'en plus finir

de peindre le temps qui passe.

 

On pénètre une toile de Soulages

dans la nuit sans lune

quand le ciel se charge

du store épais

que chante l'effraie.

 

Dans les périodes bleues

du peintre céleste

n'avons-nous pas le cœur à l'églogue

aux messes des cigales  ?

 

Sous un toit infini

à la lucarne ouverte,

les mots, les notes

d'un dictionnaire sans reliure

pleuvent en semant ses pages.

 

Langage qui nous vient

de la grande béance

tantôt de larmes,

tantôt de fleurs blanches,

mais aussi de feu violent

à tourner les chapitres

de lectures vives, lentes,

à effacer les phrases

de sa gomme érosive.

 

La mansarde transparente,

aube, crépuscule,

azur, étoiles

d'une fenêtre cinétique,

voûte lointaine

où naît le rêve

aux parfums de liberté.

 

Quimper, le 24 janvier 2015.

 

 

EL VENTANAL

 

A Bruno Geneste

 

La poesía se arrastra por el cielo,

cada amanecer una metáfora,

cada crepúsculo una abstracción

en el silencio.

 

El ventanal,

con sus cortinas de nubes,

sus cristales de viento,

dibuja sueños empañados

que giran como las páginas

de una revista de interminables colores

que pinta el tiempo que pasa.

 

Penetramos un lienzo de Soulages

en la noche sin luna

cuando el cielo se llena

con la persiana espesa

que canta la lechuza.

 

En los períodos azules

del pintor celeste

¿no se nos va el corazón hacia la égloga,

hacia las misas de las cigarras?

 

Bajo un techo infinito

con el tragaluz abierto,

las palabras, las notas

de un diccionario sin encuadernar

llueven sembrando sus páginas.

 

Lenguaje que nos llega

de la gran hendidura

unas veces de lágrimas

otras de flores blancas,

o aun de fuego violento

para pasar los capítulos

de las lecturas vivas, lentas,

para borrar las frases

con su goma erosiva.

 

La buhardilla transparente,

amanecer, crepúsculo,

azul, estrellas

de una ventana cinética,

bóveda lejana

donde nace el sueño

con aromas de libertad.

 

Quimper, 24 de enero de 2015

 

 

 

Comme la flamme

 

L 'amour c 'est la dépendance

de l'indépendance.

            Georges Perros

 

 

Je me tiens droit comme la flamme

happe l'oxygène de l'amour

dans sa lumière tremblée

que le vent des pensées abreuve.

Je ris jaune et bleu

quand se consume l'instant

à la braise de la vie

d'une éphémère lumière.

 

Je danse, je brûle dans l'attente

de boire à la source

le fruit de la vie

qui nous prolonge comme

la flamme de la flamme,

dans les draps de la nuit,

devient la lampe

des instants éternels.

 

La vie est une soif renouvelée

par la fin où reposent les désirs

avec le clin d'oeil des étoiles,

la mémoire des éclairs

dans la foudre des âmes

qui embrasse les  moments fébriles

pour que l'ombre soit une fête

à l'aurore divin des partages.

 

 

Quimper, décembre 2013

 

 

 

COMO LA LLAMA

 

L'amour c'est la dépendance

de l'indépendance

Georges Perros

 

 

Me mantengo erguido como la llama

se traga el oxígeno del amor

con su luz temblada

que el viento de los pensamientos abreva.

Tengo una risa desganada y azul

cuando se consume el instante

ante el ascua de la vida

de una efímera luz.

 

Bailo, me quemo en la espera

de beber en la fuente

el fruto de la vida

que nos prolonga como

la llama de la llama,

en las sábanas de la noche,

se convierte en lámpara

de instantes eternos.

 

La vida es una sed renovada

por el fin donde descansan los deseos

con el guiño de las estrellas,

la memoria de los relámpagos

en el rayo de las almas

que abraza los momentos febriles

para que la sombra sea una fiesta

en la aurora divina del compartir.

 

Quimper, diciembre de 2013

 

 

 

 

 

L'usure

 

 

Le  temps s'achemine dans les veines,

traverse le corps,

brise douce, eau étale

qui hésite à quitter le lit

de ses ruminations.

 

Le temps, notion abstraite

que chacun évalue selon son usure,

relative à chaque vitesse de l'âge.

 

Le papillon s'essoufflera en quelques jours

pour se diluer dans la poussière.

 

La pierre semble éternelle,

nous ne sommes pas à l'échelle

de son apparente permanence.

 

L'âge est la mesure fixée par l'homme,

une jauge de l'existence

jusqu'à l'épuisement  fmal

sous  le ciel recommencé.

 

Distorsion des jours, des mois

à l'automne de la vie

quand s'accélère inexorablement

notre passage animé,

loyer de présence,

bail qui s'achève au dernier souffle.

 

L'absence ouvre une autre porte

dans le prolongement d'un nouveau voyage

qui ne s'usera qu'avec

la mort des étoiles.

 

Quimper, le 23 octobre 2014.

 

 

 

 

 

DESGASTE

 

 

El tiempo se encamina por las venas,

atraviesa el cuerpo,

brisa suave, agua inmóvil

que duda en dejar el cauce

de sus rumias.

 

El tiempo, noción abstracta

que cada uno valora según su desgaste,

relativo a cada ritmo de la edad.

 

La mariposa se ahogará en unos días

para diluirse en el polvo.

 

La piedra parece eterna,

no estamos hechos a escala

de su aparente permanencia.

 

La edad es la medida que el hombre fija,

un indicador de la existencia

hasta el agotamiento final

bajo el cielo recomenzado.

 

Distorsión de los días, de los meses

en el otoño de la vida

cuando se acelera inexorable

nuestro paso animado,

alquiler de presencia,

contrato que termina con el último aliento.

 

La ausencia abre otra puerta

en la prolongación de un nuevo viaje

que solo se desgastará con

la muerte de las estrellas.

 

Quimper, 23 de octubre de 2014

 

 

Avec Tomas Tranströmer

 

Dans le silence

la blancheur froide

de pure Baltique

oiseau au regard perçant

qui va, traversant

loin des horloges

des boussoles

des vacarmes du monde

savourer l'aphasie

d'un verbe nouveau,

tâter le nerf des brumes

jusqu'à l'autre rive

d'une Suède de l'esprit

de la mémoire des runes

au dédale des îles,

des vents aveugles

et la terre et la mer

de Tomas Tranströmer...

 

Quimper, le 28 mars 2015, jour même où j'apprends par

la presse le décès de Tomas Tranströmer.

 

 

 

CON TOMAS TRANSTRŐMER

 

 

 

En el silencio

la blancura fría

de puro Báltico

pájaro de mirada penetrante

que va, atravesando

lejos de los relojes

de las brújulas

de los estrépitos del mundo

a saborear la afasia

de un verbo nuevo,

a palpar el nervio de las brumas

hasta la otra orilla

de una Suecia de la mente

de la memoria de las runas

en el dédalo de las islas,

de los vientos ciegos

y la tierra y el mar

de Tomas Tranströmer...

 

 

Quimper, 28 de marzo de 2015. Poema escrito al enterarse el autor por la prensa del fallecimiento de Tomas Tranströmer (1931-2015), poeta sueco, premio Nobel de literatura en 2011.

Publicado en VENTANA FRANCESA

 

 

LILIA CENOBIA RAMÍREZ CARRERA 

ESPECTACULAR

 

Atardecía el sábado inmerso en un calor inclemente cuando, enmarcados por la conocida algarabía jarocha (cuchicheo, brindis con vasos de unicel llenos de cerveza, risas, voces altas), la pareja se aproximó a nosotros empuñando un bote donde la madre recogía limosnas. Al acercarse, advertí que el hijo, quien venía colgado de su brazo, era invidente. Ambos venían vestidos pobremente pero en la madre se notaba más lo andrajosa, quizá era por sus cincuenta y tantos años mal llevados. También era visible en ella la ascendencia de la tercera raíz, como es común en el Puerto de Veracruz, signo que se reconoce sobre todo en lo rizado del cabello y el grosor de los labios, sin omitir lo oscuro de la piel. El muchacho frisaría los treinta y tantos, su camisa floreada caía sobre unos pantalones bombachos de valenciana, lo cuál delataba su antigüedad. Llevaba el cabello corto y no puede decirse que estuviera despeinado pero tampoco lo contrario. Ambos dieron una ronda, pidiendo ayuda económica, alrededor de la Plazuela de la Campana y fueron a sentarse al conjunto de mesas donde departían nuestros vecinos, quienes amablemente nos habían ofrecido dos sillas que retiraron a una distancia prudente de ellos sin dejarnos lejos de la pista, donde las parejas bailaban a los acordes de la danzonera en turno financiada por el Ayuntamiento.

Las noches de danzón que semanalmente suceden en el Zócalo del Puerto de Veracruz, siempre son disfrutables por el fenómeno social que tal costumbre encierra: asisten a bailar parejas de diferente condición social y representantes de diversos grupos etarios. Los atuendos de las mujeres y los hombres que asisten a esta danza deben figurar en el guardarropa de sus dueños para ese motivo especial: zapatillas, faldas largas, abanicos, guayaberas, flores en la cabeza, collares, zapatos bicolor muy lustrosos, pantalones con la línea muy planchada. Las parejas bailan danzón de salón y por ahí se pueden encontrar algunos instructores con sus alumnos. Sin embargo, esta era la primera vez que asistía a la Plazuela de la Campana, a dos calles de la Catedral de la Virgen de la Asunción en el Centro Histórico. Llevaba yo un guía excelente conocedor de las costumbres del puerto, nacido ahí, a escasos metros de lo que otrora fuera la muralla que rodeaba a la antigua Ciudad de Tablas: el Lic. Juan Carlos Ocampo Rodríguez, mediador del Programa Nacional de Salas de Lectura.

La Plazuela de la Campana se llama así debido a que, de un arco que la preside construido en lo alto de un pequeño foro de concreto donde se acomodan los músicos, cuelga una campana que se dice, se hacía sonar antiguamente cada vez que mujeres humildes abandonaban, por falta de recursos, a sus hijos, dejándolos a la bondad y cuidado de los frailes, habitantes del Convento de Santo Domingo, pues es en el respaldo de este inmueble, que data del Siglo XVIII, y que ahora es un TOKS, donde está ubicada la plazuela.

No hacía mucho que nos habíamos instalado cuando, de repente, captó mi atención una mujer cruzando la plazuela desde el otro extremo hacia nuestra zona. Vestía un traje negro y brillante cortísimo, muy ceñido, medias negras y zapatillas de plataforma atadas con pulsera también negras, de charol. Su cabello, casi al rape, parecía un cerillo encendido y lucía maquillada formalmente pero sin excesos. Tendría unos cuarenta años y estaba bien formada dentro de su robusta complexión. Se acercó a la mesa de nuestros vecinos y entabló un diálogo que no alcancé a escuchar. Al cabo de un rato la vi alejarse hacia el centro de la pista cuando comenzaban nuevamente los acordes de un danzón del cual no supe identificar su nombre. Del brazo de esta mujer iba ahora colgado el invidente de las limosnas y me pregunté qué estaría pasando. Llegaron a la pista y se colocaron uno al lado del otro tal y como suelen hacer los ejecutantes del danzón. Conforme la música daba giros, la pareja hacía figuras espléndidas: se tomaban de las manos y daban vueltas a turnos; la mujer se encuclillaba sobre una pierna mientras la otra la tenía extendida y, con ayuda del muchacho, giraba apoyada en una zapatilla tan alta, que parecía no podría guardar el equilibrio. Al levantarse, se acoplaban nuevamente en un santiamén y se balanceaban al unísono de la música y de ellos mismos. Se abrazaban, se separaban, levantaban los brazos, se movían con tan insospechado ritmo y cadencia que no los perdí de vista ni un segundo durante los cuatro o cinco minutos de la pieza que fue, en particular, prolongada.

Terminado el baile, regresó la mujer a devolver la pareja con su madre, quien seguramente ya había guardado en algún bolso el producto de su cosecha pues no volví a ver el bote. La orquesta puso fin al jolgorio despidiéndose con cortesía. Fue la señal para que los asistentes se levantaran y comenzaran a recoger sus cosas. Una bandada de meseros apareció de la nada recogiendo sillas, tirando los vasos de cerveza a los botes de basura. La gente salió de ahí y unos minutos después de las veinte horas, la Plazuela de la Campana quedó desalojada sin rastros de bulla. El espectáculo había tocado a fin.   

 

LASTRE

 

Lo bueno de haber sido engañada, es esa palidez deambulando por el cuarto. La falta de claridad no me asombra. Cuando se mira atrás, resulta extraña la vida propia, como si hubiera sido dirigida por insólitos arcanos, conducida por un corcel del que apenas supe manejar su rienda.

 

Mi vida pareciera ser la de alguien más, menos la que añoraba y en ella creía. Cuántos engaños a mí misma perpetré, cuántas sombras no disipé, cuántas ausencias permití fueran mi regalo de bodas, la ternura de un amanecer ya frío desde la noche que le antecedía.

 

En perspectiva, una se sorprende de lo que mira, una quisiera haber sido otra pero ya es otra cuando se es capaz de reconocerlo. Dicen que nunca es tarde para hacer lo que una desea. Sin embargo, no he podido aun recuperarme a mí misma. Los lastres me mantienen a ras de suelo, sin zarpar, sin levar anclas y aunque tomo todo el impulso que puedo, el lastre me mantiene en tierra.

Recuerdo que de joven, soñaba con volar.

 

Cuánto admiro a la Mulata. Ella navegó con ligereza de paloma y se alejó sin remordimiento, sin pena. Con la alegría del viento, que no pesa.

 

 

Ángel

 

El olor a lavanda casi toda

al remover sus tallos y sus hojas

te acompaña de regreso

a la recámara donde las horas

pasan. Río que abandona al continente.

Entre piedras redonditas

limas asperezas con la muerte.

 

Te impregnas así 

de ese olor tan quieto tan morado

tan sueño eterno visitado.

 

Ahora dicen que se come

que la mantequilla altera sus esencias

de lácteo untado en un francés, digo pan

(como si nada) y desde entonces

toma esa sabiduría de la lavanda

tan morada tan lila tan francesa.

 

Un sueño eterno llega a tu hemisferio

tranquila paz a tres pasos has cortado

con las manos llenas de manchitas

y un aro en la cabeza dibujado.

 

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)

 

 

UN POETA, UN SUICIDA

Por J. M. Lecumberri

 

Ningún placer, por suculento que sea, merece la pena ser vivido a costa de todo el sufrimiento que implica la existencia. En cada goce subsiste el fantasma del desastre.

Hegesias de Cirene lo pensó así y llevó al suicidio a un gran número de sus seguidores. La potencia de sus ideas sólo la podemos suponer gracias a Diógenes Laercio y algunos otros, pues todos sus escritos fueron incinerados por órdenes de Ptolomeo II.

Se supone que para este discípulo del hedonismo “tradicional” de Aristipo, el placer no resulta lo suficientemente bueno para justificar cualquiera de las incontables penurias que nuestras existencias deben soportar de manera gratuita.

Muchos siglos después, un filósofo rumano, sintetiza el espíritu de la doctrina hegesíaca en un paradójico y revelador aforismo: “Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera. Sin la idea del suicidio, si no fuera por la posibilidad del suicidio, ya me habría matado”. El suicidio como tónico contra el mal de la muerte, la ironía como estimulante de la tolerancia existencial.

Es lugar común el hecho que el oficio poético conlleve la marca del infortunio. Muchos son los vates que han decidido levantar la mano contra sí-mismos para poner fin a sus días y a sus miserias. Lo que algunos podrían juzgar como un acto de cobardía y locura, es para el poeta, una consecuencia de la libertad más absoluta y sublime: la de no depender de criterios y directrices políticos, como lo asume la sociedad occidental desde Aristóteles o quizás desde antes. El individuo se alza triunfante sobre los poderes del mundo y el orden social por medio de la autoaniquilación.

“Próximo está tu olvido de todo y próximo también el olvido de todo respecto a ti”, reza una máxima de Marco Aurelio, el olvido es pues el ingrediente sustantivo de la vida, pues no son los muertos quienes olvidan, sino los vivos, pues la Muerte representa un cambio radical de paradigmas, sea cual sea su insondable naturaleza.

El poeta no es el ser que piensa, sino el que da a pensar, lo cual es aún más relevante, según lo proponía Deleuze: El poeta crea afectos, a diferencia del filósofo que es un creador de conceptos.

Así, el poeta vive por y para lo desconocido, de ahí que el misticismo encuentre su única vía de expresión a través de la poesía, pues ni siquiera la más excelsa de las artes, la música, resulta eficiente para comunicar el vértigo y la oscuridad en su estado puro, como se lee en este fragmento del célebre poeta de Paul Celan, Fuga de Muerte:

 

Negra leche del alba te bebemos de noche

te bebemos al mediodía la muerte es un maestro de Alemania

te bebemos por la tarde y en la mañana bebemos y bebemos

la muerte es un maestro de Alemania su ojo es azul

te acierta con bala de plomo te acierta preciso

un hombre habita en la casa tu pelo dorado Margarete

atiza sus perros contra nosotros nos regala una tumba en el aire

juega con las serpientes y sueña la muerte es un maestro de Alemania

 

La Muerte, sea sueño o la realidad más poderosa de la existencia, es motor del acto poético y detonante de la consagración atemporal de su lenguaje y sus imágenes.

El alma del poeta busca su propia muerte como la avispa que desea el néctar de la orquídea, con la misma naturalidad y la misma soltura, se trata de un fenómeno dancístico de una suerte de malabar siniestro que fascina y aterroriza por igual.

Es, quizás, en los versos de Pizarnik donde el testimonio de este baile trágico queda descrito de una manera a la vez difusa y obvia:

 

Se fuga la isla.

Y la muchacha vuelve a escalar el viento

y a descubrir la muerte del pájaro profeta.

Ahora

es el fuego sometido.

Ahora

es la carne

..la hoja

..la piedra

perdidas en la fuente del tormento

como el navegante en el horror de la civilización

que purifica la caída de la noche.

Ahora

la muchacha halla la máscara del infinito

y rompe el muro de la poesía.

 

Para Jabés, el pensamiento y la poesía son siameses unidos por la cabeza, yo diría más bien, que son amantes separados por la cabeza. Todo sistema es la ruina de la expresión poética, como toda política y la ruina de la individualidad. El amor propio, en nuestros días, nace estigmatizado por una serie de convenciones sociales que castran al deseo y lo convierten en una teatralidad idiota, ya sea la de Edipo o la de Hollywood. Ritualismos plásticos que deviene en la necesidad de reclamar la propia vida a costa de ella misma. No se puede ser con base en la constante premisa de no ser uno mismo, sino una colectividad de pensamientos y emociones compartidas y enajenantes. Escribe Juan Eduardo Cirlot:

Nunca supe quién soy,

pero voy

a ser lo que tú quieres sólo siendo

en el sol absoluto donde ardiendo

mueres porque eres.

Para el poeta no hay amor ni compasión que valgan más que la vanidad y el egoísmo, pues el hombre es un ser escindido y múltiple al que se ha pretendido enclaustrar y clasificar como objeto de laboratorio en aras de un bien común inalcanzable que no justifica ningún crimen histórico o religioso.

El poeta no es un libertador ni un caudillo, es la esencia misma del virus del antialgoritmo, de aquello que repele incluso su propia codificación y fluye sin sentido. Esto resulta un verdadero inconveniente para el estatus quo que hoy día, hasta quiere sistematizar el suicidio, con leyes y normas eutanásicas, privándolo así de su salvajismo intrínseco y su convulsión axiomática.

El poeta es el único ser que se toma en serio la Nada, de otra manera, la humanidad no sería sino una granja de hormigas laboriosas y obedientes.

El poeta da cuerpo a lo invisible y carne a lo imperceptible y para lograrlo ha de renunciar a todo de forma irreversible. El suicidio es el único acto de alegría de los poetas.

 

++++ FIN+++++

Publicado en ZONA DE DESASTRE

 

 

Sobre la carretera

Dylan Novalis Ramírez

 

 

Las voces venían de muchos lados

Éramos jóvenes e inciertos

Compartíamos la misma lucidez que un cachorro

Cuidando un deshuesadero.

El mundo alzaba sus pilares marfilados

Entre cantos y humo quebrado,

Pensé entonces en la memoria y los corazones

Pensé que estaba vivo.

Recordé los ojos de la muerte brillando

Sobre el reflejo del machete

Conté las cicatrices y seguían ahí

Conté las estrellas, las que pude

También seguían ahí.

Alguien brindaba con acento extranjero

Yo, tan fácil de seducir

Decidí hablar

Hablé:

De las salamandras atrapadas en las paredes

De huracanes rompiendo en las playas

Como sonrisas en besos

Deformando el rostro del amor y los días

Que olvidé hace tiempo.

Entonces las voces embriagaban

Dejé atrás todo lugar que ansié

Dejé el ruido inundar las lagunas de mi mente

Me bañé en el llano con las botellas vacías

Ni cuenta me di

Pero tenía a Latinoamérica entre mis pies

Sobre la tierra ardiente

La teníamos, con los rostros sucios y el atardecer

Descansando en las pupilas

Teníamos todo entre las manos

Tanto

Que no lo vimos resbalarse

 

 

 

Por la mañana

 

Ya sentí hoy el filo de la obsidiana

Ya salé mis hombros y taladré mi pecho

Con guacamayas migrando al sur

Ya atasqué mi estómago con el café

Del encuentro de escritores universitarios

Ya, Huitzilopochtli

Ya tomó mis puños y bailó quebradita con la razón

Y nada más

Ya dormí bajo el árbol donde dejé plantada

La semilla/Dios que regará, con suerte

Alguna tierra con mis frutos

Ya solicité un derecho como ruego y

Me fallé al espejo que rompo a diario con violencia

Mil años de mal augurio

Con Jesucristo acostado en una batea

En el desierto de Coahuila mirando

El reflejo de la nada

Con las cosas cayéndose de mis bolsillos

A cada paso que doy

Como la pesadilla que no es sueño

Porque es real el grito en la madrugada

Con la risa al servicio de quien la quiera

Y la muerte afilándose las uñas en la noche porvenir

Ya, que me entierren

Entre los jazmines secos de una libreta

Envuelto en el calendario roto

De las horas aplastadas

Ya, que los muslos y el imperio perdido

Y todo lo que me quede entre la lengua

Se lo lleve el viento

 

 

 

Esperar

 

A pesar de esperar bajo la lluvia

En todas las calles derretidas

Donde

Los perros se saben tu nombre y la brisa no me toca

A pesar de eso y la mirada burlona de Saturno

Carcajeandose en su rotación sin tregua,

Acaricio mis costillas con cuchillos

Cuento las ballenas en los charcos

Y pienso en Colón esperando los viernes

Para llegar a un bar en Oporto y decir:

“El mundo es el canto de los marineros”

Y de esta manera también pensar en caballos galopando tus ojos

Ardiendo pequeñitos en el pasto.

Y en esta calle, si yo fumara, prendería un cigarro

Para ver si es verdad

Que el universo se reconstruye debajo de los escaparates

Mientras tanto, sonrío

Y el coro de estrellas

Comienza a cantar

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Martes, 18 Junio 2019 05:52

Virginia / Cecilia Juárez /

 

 

 

 

Virginia

Cecilia Juárez

 

 

Nada hubo antes de ti:

sólo una madre que usaba pantalones antes de 1920

un pueblo que aparecía en el lugar erróneo de los mapas

y las estrellas aburridas en su cielo donde nada pasaba

no sabías

que tu dios sólo existía entre las nubes de tu patio

que lo creaste y lo creciste como un pájaro agradecido

en una jaula

le cantabas todos los días y él respondía

como en un romance del siglo XIX

o un musical de Broadway.

Si hubieses sido un cerro serías uno con brazos y

los pueblitos más lejanos te dedicarían el pan de sus ferias.

Pero

fuiste lo que fuiste

otro pájaro en la jaula de mi abuelo:

cantabas tu dolor a todos los vientos

cantabas que tu dios era grande

cantabas su tragedia que terminaba en gloria

y extendías esa gloria hasta ti

hasta tus hijos

hasta los hijos de tus hijos

y veías en el horizonte las manos cercanas del mal

y abrías tu enagua para proteger el mundo de tu vientre

y eras siempre la misma leche de flores

y la misma roca

y tus templos vertían musculosos sus perfumes

sobre la capital del pecado

y nos dormías

entre tus brazos

como si pendiéramos de una isla mullida.

 

Viniste aquí  a esta tierra a darlo todo

a regalarte.

 

Un día sólo quedaba de ti una partícula

una partícula que detenía una jaula con un pájaro

esa partícula era el universo

tu muerte fue nuestro big bang

y nos extinguimos

yo me bebí esa noche un litro de bourbon

mientras escuchaba cómo la fe abandonaba mi edificio.

Mi abuelo quedó hecho un pequeño tiranosaurio 

incapaz de levantar el desorden sólo se arrugaba como una pasa innoble

y tus hijas se volvieron mariposas torpes y nocturnas

lloronas abisales, tigresas de rabia y espíritu contenido

aquejadas en las orillas de los muros esperando la tiniebla

y tus hijos se tiraron –adultos infantiles– en pozos de vinos infinitos

incapaces de resolver sin ti sus propios acertijos

y los hijos de tus hijas quisieron repoblar el mundo

salieron salvajes a preñar, preñar, golpear, preñar

y las hijas de tus hijos se arrancaron los úteros

se negaron a parir la descendencia de pájaros ardientes

y aquí nació una tribu de jaulas

y niños muy pequeños

que van a ciegas sobre el pasto helado

con su inocencia dolorosa y el karma de su sangre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

TRES POEMAS DE JORGE BRETÓN

 

Bigotes

 

Un hermoso negro como ningún otro, soñador sujeto posesivo del encanto cual fina estampa de dulzura y premura. La seriedad con la alegría. Temo por no saber de ti y que un día al verte sueñes con una vieja casa la cual ya no recuerdes.

 

Carta de amor

 

No dejo de pensar que nunca entendería el destino,

Que nunca compararía la hermosa figura de tu sonrisa;

Sencillamente el cielo me regala tu aroma, entre las sabanas,

Dentro de nuestra cama, con las palabras que te dije anoche.

 

Tienes ese sello de las comisuras de tu bondad en los labios,

Que se apiadan cuando me besas, en la regadera;

Sorprendido porque a veces no entiendo lo que me quieres decir.

Tomo de tu mano más que el agua del día a día, bebo la vida de tu vientre.

Sofocado de mis problemas dejas que tus brazos me envuelvan en tu seno.

 

Sé que a veces dejas más que tu aroma en la habitación.

Son esas ganas de ser tuyas y de involucrarte entre mis pensamientos,

No dejo de extrañarte, porque cuando miro tu silueta desnuda y dormida me tranquilizas.

 

Ayúdame día con día así como yo te extiendo mi fuerza cuando la necesitas.

Sorpréndeme que ya seas más que mi mujer, eres la cómplice de mis travesuras.

 

Completa cada frase de mi mente, de tus pasos, en intentar que los días sean más llevaderos; provoca mi inteligencia y lo haces, porque de esos movimientos tuyos

Hay un pretexto mío por tomarte entre mis brazos.

 

En este día tan especial, donde dejas un año más atrás, que tienes un momento más de esperanzas en forma de mariposas que revolotean dentro de nuestra casa,

Son más que deseos de los que te rodean, acumuladas entre lo meses, sencillas chispas que conviertes en besos y regalas para sonreír al final del día, y decirte: valió la pena poder vivir otro cumpleaños más a tu lado.

 

a mi esposa...

 

 

 

Algo de ti

No hay dos lugares que me brinden esa paz.
Ni objeto de placer vano que se unen en
un beso seguido de tu sexo.

No hay; loco de pasión me guio a tus
brazos que han de brindarme esos dos lugares
que busco.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

Amparo Dávila: la imposibilidad de abrazar la juventud

Rocío García Rey

 

Parecía la sombra, el recuerdo

de una hermosa y sana mujer.”

 

Amparo Dávila, El espejo.

 

Para muchos es harto conocido que la gran escritora Amparo Dávila (Pinos, Zacatecas, 1928) forma parte de la llamada generación de medio siglo, en lo referente a la literatura mexicana. Es precisamente a finales de la década de 1950, cuando Dávila publica Tiempo destrozado. Es con este libro con el que la literatura mexicana hallará senderos renovados. Los arbustos y la hojarasca que el lector halla en estos nuevos caminos de escritura son lo fantástico y el horror. Serán estos el leitmotiv que a lo largo de su obra.

En esta ocasión para hablar del “arte de ser joven”, hemos tomado tres cuentos de la escritora zacatecana: “El espejo”, “La señorita Julia” y “Griselda”. Los hemos tomado porque propio al horror y a lo fantástico de los cuentos de nuestra autora, su propuesta tácita con respecto a esa etapa llamada juventud, pensada y asumida como la de gozo y energía caleidoscópica, es que aun cuando se crea que hay o que hubo juventud esta se verá atrapada y destrozada en el laberinto de lo onírico y terrible.

Nuestras edades son las mismas en la propuesta de Dávila porque las hermana ese tentáculo que es lo oculto, ora en un espejo y que hará que aun cuando el hijo sea joven y desee proteger a la madre, estos serán atrapados por la muerte perenne, precisamente, de los espejos. Nuestras vidas son reflejos de la muerte adherida al cuerpo y a los actos. A veces ese tratamiento epocal de “señorita”, “señorita madura”, “señorita decente”, no bastan para guarecernos de esa mutilación de la vida, como en el caso de “La señorita Julia”, quien de ser la señorita decente pasa a ser señalada como la que ha pisado su herencia de juventud recatada. Ese pisoteo se da, en efecto, pero no para aplastar el llamado recato, sino para defender y salvaguardar lo que es intrínseco a la vida: la tranquilidad.   

Huéspedes inesperados, pensamientos cuasi paranoicos, muertes que se deslizan aun en lo que en la razón creemos pertenece a Eros. Esos elementos son algunas de las anagnórisis que nos enfrentan en la literatura de Dávila a darnos cuenta que nuestra vida o la de los otros ha quedado dentro de la pared, cualquier forma que esta tenga (hacemos una reminiscencia de “El gato negro” de Poe).

Cuando el lector se acerque a los cuentos de Dávila podrá aquilatar muy bien las palabras del cuento “Griselda”: “-Pobrecita!, es muy pesado a su edad pasar por esas situaciones. Cuando se es viejo, uno ya vive solo para sus recuerdos, los persigue queriendo recuperarlos, como si fueran los pedazos de un objeto roto que se quisiera reconstruir”.

Es así que aun cuando Griselda, la señorita Julia, Tina Reyes, el hijo del cuento “El espejo” quieran abrazar la vida, la juventud choque con la gran muralla de Tánatos y es así que la vida aquí también como con Manrique “son los ríos que van a dar a la mar que es el morir”.

 

 

 

EDUARDO FRAILE VALLES

Poemas de “Teoría de la luz”, Ed. Difácil, Valladolid, España, 2004

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

 

 

MEDITACIÓN DE SÍSIFO

 

I

 

una piedra es el tiempo

dando vueltas sin fin sobre sí mismo

 

una piedra es el tiempo

que ya no pasa

 

una piedra es el tiempo

perdido para siempre en su propio laberinto

 

una piedra es el tiempo ensimismado...

 

 

   II SÍSIFO JUGANDO A LAS CANICAS

 

Sísifo, astuto

y depravado jugador de canicas

campeón olímpico de la especialidad

(les ganó a todos los dioses, incluida la Muerte)

 

fue objeto de una venganza

digna de sí (la eternidad

es redonda, los dioses son malvados):

 

jugar consigo mismo a las canicas

(en un plano inclinado

con una bola solo...) y perder siempre

 

 

 

III TELEGRAMA

 

Sísifo,  ¿cómo estás?

que la piedra te sea leve

 

veloz, alado el tiempo

inconcebible de la eternidad

 

dilecta, dúctil, dócil

dulce la melancolía

 

      IV EL FINAL

 

una piedra recuerda, vuelve en sí

regresa de su no ser siendo apenas

animada e  inánime

aún

no

definitivamente  despertada, dormida

 

 

 

MÉDITATION DE SISYPHE

 

I

 

une pierre c'est le temps

qui tourne sans fin sur soi

 

une pierre c'est le temps

qui ne passe plus

 

une pierre c'est le temps

perdu à jamais dans son propre labyrinthe

 

une pierre c'est le temps songeur...

 

 

II SISYPHE JOUANT AUX BILLES

 

Sisyphe, rusé

et dépravé joueur de billes

champion olympique de la spécialité

(il a battu tous les dieux, y compris la Mort)

 

fut l'objet d'une vengeance

digne de lui (l'éternité

est ronde, les dieux sont des scélérats) :

 

jouer avec lui même aux billes

(sur un plan incliné

avec juste une boule...) et toujours perdre

 

 

III TELEGRAMME

 

Sisyphe, comment vas-tu ?

que ta pierre te soit légère

 

véloce, ailé le temps

inconcevable de l'éternité

 

délicieuse, ductile, docile,

douce la mélancolie

 

 

IV LA FIN

 

 

une pierre se rappelle, revient à elle

retourne de son non-être en étant à peine

animée et inanimée

encore

non

définitivement réveillée, endormie

 

 

 

 

 

ANN / 1

 

 

La luz entra a raudales por el ventanal. Las cosas

brillan como frutas que hubieran sido acariciadas

con fruición: el canto de los libros, el vaso

único, con un dorado resto de licor, sobre la mesa

de alabastro, el teléfono

art-decó que conoce su tacto

voluptuoso y negligente, su delicadeza

mortal. Está dormida. Yace,

como una flor cortada, sobre la nata cruda

y suculenta del sofá. Huele a madera, a sol

velado -voyeur-  entre visillos,

y al terciopelo escarlata de las rosas

que la contemplan, puestas de puntillas,

desde el jarrón. Huele a deseo. El aire

se deja respirar imperceptiblemente, apenas

el levísimo roce de unas alas, el temblor

iridiscente de su piel. Está desnuda

(mórbida,  satisfecha, nacarada, mordida)

o desnudada a medias: el abrigo

de mohair malva, sin peso, caído en el parquet

junto a su bolso, un pendiente

impar dentro del cenicero... Hace calor

aquí. Las bragas en suspenso, en un suspiro

(blancas hasta la insensatez, hasta la extenuación)

del charol de un zapato, desmayándose

sin fin, y el cabello en cascada. Ronronea

la ciudad. El reloj de pared da una hora    

cualquiera, la marca con dulcísimas

y argentinas espuelas en su sueño, en la carne

de sus nalgas perfectas, vale decir

en punto, que se estremecen un instante. Lo que queda

de un vestido de  noche, ola batida

en retirada, se frunce en su cintura. Nadie

—¿Qué ve un espejo en otro

espejo?: ¿la soledad, la nada

enamorada de sí misma?— la verá despertar.

 

 

ANN / 1

 

La lumière entre à torrents par la fenêtre. Les choses

brillent comme des fruits qui auraient été caressés

avec délectation : le dos des livres, le verre

seul, avec des restes dorés de liqueur, sur la table

en albâtre, le téléphone

art-déco qui connait son toucher

voluptueux et négligent, sa délicatesse

mortelle. Elle dort. Elle gît

comme une fleur coupée, sur la crème crue

et succulente du canapé. Ça sent le bois, le soleil

voilé -voyeur- entre les rideaux,

et le velours écarlate des roses

qui la contemplent, sur la pointe des pieds,

depuis le vase.  Ça sent le désir. L'air

se laisse respirer imperceptiblement, à peine

un très léger froissement d'ailes, le frisson

irisé de sa peau. Elle est nue

(morbide, satisfaite, nacrée, mordue)

ou presque dénudée : le manteau

en mohair mauve, sans poids, tombé sur le parquet

près de son sac, une boucle d'oreille

impaire dans le cendrier... Il fait chaud

ici. La culotte suspendue, dans un soupir

(blanche jusqu'à la bêtise, jusqu'à l'épuisement)

de l'éclat d'une chaussure, s'évanouissant

sans fin, et les cheveux en cascade. La ville

ronronne. L'horloge sonne une heure

quelconque, elle la marque d'éperons

argentés et très doux dans son sommeil, sur la chair

parfaite de ses cuisses, peut-être

précises, bouleversées un instant. Ce qui reste

d'une robe de soirée, vague battue

en retraite, fronce à sa taille. Personne

-Que voit un miroir dans un autre

miroir ?: la solitude, le néant

amoureux de lui-même ? - ne la verra se réveiller.

 

 

1

amor mío, recuerdo

la luz como una fruta inmóvi1 en un árbol de oro

y el tiempo deteniéndose al borde de tu piel

recuerdo el aire

pálido, de papel, sin aliento, sin alas...

recuerdo cada cosa

(su sitio exacto en el espacio)

en su lugar, pero fuera de sí: con no sé qué rubor de ser mirada

o de verte, y un extraño silencio

que lo llenaba todo

de saliva

y recuerdo tu cuerpo haciéndose palabra entre mis labios

... y recuerdo la vida

 

 

 

1

mon amour, je me souviens

de la lumière comme d'un fruit immobile dans un arbre d'or

et le temps qui s'arrêtait au bord de ta peau

je me souviens de l'air

pâle, en papier, hors d'haleine, sans ailes...

je me souviens de chaque chose

(leur endroit exacte dans l'espace)

à leur place, mais hors d'elles : avec je ne sais quelle honte d'être regardées

ou de te voir, et dans un étrange silence

qui remplissait tout

de salive

et je me souviens de ton corps devenant parole dans mes lèvres

… et je me souviens de la vie

 

 

 

SER MIRADA POR TODOS

 

 

ser mirada por todos, notar intensamente

la quemadura (no la pequeña quemadura infinita

del poeta, sino los alfileres

súbitos, hondos

múltiples, fugitivos, a traición, incesantes)

del ajeno deseo

sobre mi carne, sentirme codiciada

hasta el bendito dolor

y saber

como un dios malo y generoso

que el supremo poder, el poder absoluto

es aquel que, insensatos, los otros nos otorgan

(condenándose así para siempre al infierno

de la esperanza) sobre su felicidad

 

 

ÊTRE REGARDÉE PAR TOUS

 

 

être regardée par tous, remarquer intensément

la brûlure (pas la petite brûlure infinie

du poète, mais les aiguilles

soudaines, profondes

multiples, fugitives, traîtreusses, incessantes)

du désir d'autrui

sur ma chair, me sentir convoitée

jusqu'à la douleur sacrée

et savoir

comme un dieux méchant et généreux

que le pouvoir suprème, le pouvoir absolu

est celui que, insensés, les autres nous accordent

(en se condamnant ainsi à jamais à l'enfer

de l'espoir) sur son bonheur

Martes, 04 Junio 2019 05:39

SELLADO AL VACIO / Víctor Hugo Díaz /

 

SELLADO AL VACIO

Víctor Hugo Díaz

 

I

 

Decir No es como identificarse

 

es apostar al paradero de los objetos

                               que siempre se pierden:

nos abandonan, se niegan a dejar la casa

 

Como escribir sobre la piel

con el brillo cortante de una moneda nueva

que cambia de bando

 

que se gastará de mano en mano, cerrada

perdiendo el valor, entre pulgar e índice

 

sin escuchar las contraindicaciones

ni sentir miedo a los minutos de tiempo agregado.

 

Nunca ha manejado automóviles

Pero conduce una extraña manera de vestir

donde el Cambio Marcha Atrás

                                                  dejó de funcionar

 

y la película        la otra      la de la pantalla

                se nos va pasando más lenta que la mirada.

 

El primero que muerde la mano, cierra el trato

Sus ojos solo saben leer nuevos ruidos

Talón y muleta dialogan en voz baja

 

golpean césped, pavimento, aluminio y huesos

hasta entenderse en la misma jerga:

Un paso cada uno, un sonido a la vez

en tono bajo metálico

 

el instrumento musical en dedos inexpertos.

 

 

 

II

 

El otoño cumplió su mayoría de edad      

y hay un último fruto que se resiste a la caída

 

El que se echó adentro todas las sobredosis de sol

                                  en esos días de alto consumo

Cuando los nombres amanecen tarde

 

y escapan de la inundación…

 

…recordando escalones y nidos usados

por donde alcanzar la copa del árbol más viejo.

 

Es como limpiarse los pies, por todo lo cometido

                                                       antes de entrar

                                                       y cerrar por dentro

dando de baja las sobras

que se quedan de este lado

 

Los mismos desperdicios que ahora desconfían de la Luz

de esa que nadie sabe si sigue encendida

cuando cierran la puerta de Congelador

 

Sellado al vacío.

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Martes, 04 Junio 2019 05:19

Y este vacío de ti / Sandra Gaona /

 

Y este vacío de ti

Sandra Gaona

 

 

Y este vacío de ti

habitante de las sombras

me mueve y me convoca

tu herida abierta

es nido de mariposas rotas

la línea interminable de farolas

nos conduce a la nada y al silencio

no en las memorias

no en las memorias

te digo mientras escarbas los montones de guijarros

acumulados con los años

(que herida tan dolorosa es el amor,

pienso mientras te pienso)

tú lo olvidaste muy pronto,

nada importaba

este amor era demasiado grande y que mejor que matarlo,

el golem que nació aquella noche nos devoraría a ambos

la interminable línea de farolas nos llevaría

a una tierra ignota parecida al infierno

es mejor volverse viento

es mejor volverse agua

es mejor volverse luz de luna sobre la espalda de los gatos.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
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