Miércoles, 23 Noviembre 2016 03:48

SUEÑO POSTIZO

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SUEÑO POSTIZO

Marco Ornelas

EL MITO DE PROTEO

 Ensayo sobre la autenticidad

 

 El mundo contemporáneo se distingue por la velocidad de sus transformaciones, asi que muy bien puede llamarse la “ERA DE PROTEO”,dios de lo móvil y de la constante creación. Publicaremos los ensayos de este profundo libro por entregas.

 

 

 

No somos nuestros sueños. Algunas veces he sentido que mi vida no es lo que anhelé, no es lo que mi infancia proyectó. En algún tiempo remoto el filósofo estagirita profirió: zoom politikón (el

hombre es un animal político [sociable]). Esta máxima incuestionable se puede comprobar a lo

largo de todo el histórico drama humano. El ser humano nace en sociedad, se despliega en ella

y llega a su muerte también en el seno de la misma. El hombre es un fruto de la comuna.

Anhelamos con respecto a otros, deseamos lo del vecino de enfrente, queremos todo lo que

nos venden. Deseamos ser como alguien, en suma, pretendemos todo lo que los otros son y

tienen. Un anhelante del otro, y lo otro, es el hombre. Las instituciones como las iglesias y los

Estados, crean paradigmas de hombres. Estos poderes, uno espiritual y el otro material,

deciden que es lo bueno y que es lo malo, valoran a los hombres. Cada una de estas esferas de

poder elabora axiología y represión, libertad y castigo. Pero en si, todo círculo de poder crea

modelos de hombres; hasta los “fundamentalistas” del Islam (no todos los islamistas sino los

terroristas aclaro) crean su modelo a seguir “el mártir de la guerra santa”. La persona humana

en la comunidad-poder, crea los valores.

Tristemente agradecemos a nuestro Dios que estamos mejor que el otro, que no

estamos como el vecino con una enfermedad terminal, agradecemos al Señor, que tenemos

mejor carro que el de enfrente.

Tristemente agradecemos a nuestra divinidad que no estamos como otro país que vive

guerras civiles y terrorismo.

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Tristemente agradecemos al Supremo Creador por la miseria del otro; si existe otra

persona a nuestro lado, que este peor que nosotros en enfermedad, economía o cualquier otra

circunstancia nos consuela. Nosotros hombres, somos unos aciagos, agradecemos por la

miseria que tiene el otro y no nosotros. Nuestro éxito o fracaso depende del encuadramiento

que tengamos con las instituciones de poder, del beneficio que obtengan ellos de nosotros. No

somos tratados como personas en su auténtica dignidad. El Tener ha apabullado al Ser. Se me

ha objetivado, se ha tratado y trata a los hombres y mujeres como objetos. No somos fines en

si mismos como pretendió Kant, somos tratados como medios de teleologías diversas,

servimos como medio de  explotación sexual, económica y laboral. Nos servimos del otro

como animales en celo, la meta es satisfacer nuestra concupiscencia. No soy mi sueño, porque

mi sueño no me pertenece, le pertenece al círculo de poder manipulador; a la ingente mano

que dirige las piezas. No somos nuestros sueños, porque la masa no tiene sueños, le fabrican sueños

ajenos en la industria del círculo de poder.

El fracaso descansa su estrépito en la envidia. La frustración estriba en pretender el

encuadramiento con las instituciones de poder. Pretender alcanzar todo lo que posee el otro es

inútil, como tratar de ser como el prójimo. Somos únicos e irrepetibles, nadie es como nadie,

ninguna huella digital es como otra; pretender todos los bienes de todos conduce a la avaricia.

La avaricia conduce a la búsqueda fallida, a la búsqueda sin respuesta, al pantano del vacío.

Toda muerte es única, como todo problema es único para el que lo vive, no hay

muertes buenas o malas, sólo hay muertes, no hay problemas grandes o minúsculos, hay

problemas. No podemos vitorearnos por el malestar del otro, agradeciendo a Dios porque no

estamos en tal o cual situación, es mejor cruzar el umbral de la condición humana y

percatarnos de que somos miseria y grandeza. Sufrimiento y plenitud. Lo mejor es

compadecer, padecer con el otro, entender y tolerar antes que gritar vivas al señor Dios,

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porque no estamos sufriendo como los otros. Todos los hombres tienen momentos de

plenitud y sufrimiento, esto constituye el aforismo humano. No creo en la divinidad

castigadora, rechazo vehementemente al Dios jugador de ajedrez que mueve nuestras piezas y

decide nuestro destino. La libertad es lo esencial en la persona. La libertad nos crea, nos hace

humanos. Desde que mi conciencia me apaleó por todo lo anterior, he tirado los sueños

postizos a la basura, he depositado en el escusado mis anhelos de niñez imbuidos por los círculos de poder.

Ahora todo lo que pretendo ser es “Yo mismo”, aprender a estar en mi situación y de ahí partir para

edificarla como yo decida. Mis héroes en esta óptica bajaron del

pedestal, dimito a ser un mal personaje de ellos. Prefiero crear mi propio personaje, acepto

vivir una vida marcada por mi y sólo por mi, renunció al “se dice, se usa y se hace”. Me

convence más emular algunos actos de mis admirados filósofos, escritores y poetas, que

intentar una mala fotostática. Es irrefutable, vivimos en sociedad, nos influenciamos unos de

otros, pero todos y cada uno somos diferentes. Me rebelo a ser un producto manipulado, a ser

una masa manipulable. No somos nuestros sueños, y rechazo de manera categórica ser un sueño

postizo.

 

 

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Marco Ornelas

Poeta y ensayista. Estudió Derecho en la Universidad La Salle (1997-2002); también ha recibido cursos de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guanajuato. En 2011 La editorial La Rana de Guanajuato, publicó su poemario: Variaciones de la voz alcanzando el tono. En 2013 la Universidad Iberoamericana, León, publicó uno de sus cuentos en la antología Poquito porque es bendito, . Obtuvo el primer lugar en el "Torneo de poesía Guanajuato 2014 (Adversario en el cuadrilátero)".

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