Lunes, 23 Diciembre 2019 02:17

Doble Vida de Víctor Hugo Díaz por / Gonzalo Muñoz /

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Los invasores: Seres extraños de un planeta que se extingue.
Destino: La Tierra
Propósito: Apoderarse de ella.
David Vincent los ha visto. Para él todo empezó una noche en un camino
solitario cuando buscaba un atajo que nunca encontró. Ahora, David Vincent
sabe que los invasores han llegado, que se han adaptado al aspecto humano.
En alguna forma, debe convencer a un mundo incrédulo de que la pesadilla
ha comenzado.

 

 

 

nada se movió entre los escombros mansos de la boca

                               

Fuente: Revista Número Quebrado N°2, 1990.

http://www.letras.mysite.com/vhd060404.htm

Doble vida, Víctor Hugo Díaz

(Primera edición, Venus Negra, Chile, 1989 –Tercera edición, Cisnegro, CDMX, 2019)



 

 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Gonzalo Muñoz

Me he propuesto abordar el comentario del poema Doble Vida de Víctor Hugo Díaz desde un ángulo preciso y compartimentado, haciendo foco sobre ciertas particularidades de su construcción, como conjunto de poemas, que me parecen extremadamente activas en el efecto total del libro. Por lo tanto quiero comenzar por indicar el nivel de mi lectura, estableciendo sus limitaciones como condición de su efectividad. Me interesa lo particular del texto: aquello que sólo salta a la vista en una travesía atenta y transversal por sus páginas; aquello que -oculto entre los pliegues del libro- afecta directamente al ritmo, al encadenamiento y a su arquitectura de sentido.

Con esta aclaración inicial, quiero decir que aquello que no asumiré del libro es el orden de problemas en el cual se inserta su significación cultural. Es decir, su correspondencia generacional, su pertenencia a categorías temáticas, su relación al estado de desarrollo del género poético nacional, su deuda o su grado de ruptura con otros textos patrimoniales, etc.

No asumiré ese orden de problemas, pues quiero fijarme con mayor agudeza en ciertos problemas de engaste del texto, que me parecen notables. Y porque de alguna manera sospecho -soy en último término un escritor, no un crítico- que el ejercicio de inserción de un texto en su circunstancia cultural siempre opaca de un modo u otro su grado de relevancia productiva.

En suma, quiero apostar a una singularidad en la cual adivino ciertas diferencias lúcidas y activas, dejando de lado una generalización en la cual no veo claro. No veo claro en el orden cultural de hoy día.

El poema hace un guiño desde el título, y ese guiño -si se atiende a él- nos abre a la inmersión en una delicada arquitectura interna que se extiende a través del texto, sosteniéndolo temblorosa y sorprendentemente. Pienso en el título Doble Vida actuando como bisagra. Doble Vida, aparece entonces como el primer doblez de un texto que se revela absolutamente doble. Doblado sobre sí mismo y en ese sentido, portador de un doble estatuto en el cual siempre se juegan grados de certidumbre relativos y sospechosos.

Frente al título Doble Vida opté por situarme en ese punto de lectura (o de vista) en el cual la escena parecía espejear, alterando sus figuras alucinatoriamente, al menor de los movimientos de mi párpado. Como en las anamorfosis pictóricas (pienso en Holbein) de oscura sonrisa helada.

Doble Vida, desde un cierto ángulo, es la vida fracturada, doblada en su diferencia mortal, dividida: la vida del esquizo. Y desde un ángulo inmediatamente contiguo, es la vida excesiva, doblada en su afirmación más allá de la muerte, dos veces vivida con desesperación por el perverso. Zonas de fuga. En todo caso, nos internamos en el texto con la certeza de que dejamos atrás toda noción ingenua y naturalista de la vida, y de que arrastramos el sentido de la vida como enfermedad.

Así entramos al texto: "De esto surge un poema: de estar en un lugar/ que no es el nuestro, y peor aún,/ no nosotros mismos". Cita inicial de Wallace Stevens que -a modo de epígrafe o inscripción en el umbral- nos introduce a una cartografía de despertenencia en la cual el hilo del poema actúa como el hilo de un Teseo enfermo y mentiroso. Teseo "tan fatigado que ya no podía ver", que avanza por un laberinto que no es sino el laberinto de la mente. Allí donde acecha un Asterión que no es sino él mismo, una de sus máscaras, uno de sus dobles o el otro constante de uno mismo. Laberinto de la mente en el cual se entra exclusivamente a través del hilo de la escritura.

La primera parte de Doble Vida se refiere explícitamente a los INVASORES y el personaje emblemático David Vincent ( "...buscando un atajo que nunca encontró...") perseguido por criaturas que, desde el espacio exterior, se desplazan al espacio interior de su mente ( "...debe creerme inspector/ ellos arrancan nuestras carnes derramándonos...").

Desde esta entrada en escena, que nos sitúa en pleno espesor de la enfermedad humana que es el sentido, el texto completo comienza a girar en torno a alteradas especulaciones: reflejos dobles. Quiero apuntar a estos dobleces, porque -a mi modo de ver- sostienen la armonía total del poema con una cierta agudeza y con notable eficacia. Es en esta sutileza constructiva donde reconozco el nivel de validez alcanzado por este trabajo de V. H. Díaz, y es ella la que permite hablar del texto como una propuesta interesante a partir de una economía rigurosa.

Así, en la página 6, bajo el titular en altas NADA RETIENEN LOS OJOS PARA SIEMPRE, se desencadena la bajada de un cuerpo: cito, "Un cuerpo femenino baja en tacos los peldaños". Este verso encuentra su correspondencia especular mucho más tarde -en la página 22- bajo el titular en altas: ESCRITO EN BAJO NIVEL; cito de nuevo: "Un cuerpo femenino baja en tacos los peldaños". Pero ¿es el mismo cuerpo, es otro? En la página 6: "Hematomas hermosos le coronan muslo"; mientras en la 22: "blandiéndose hermoso y de doble filo". Quiero llamar la atención sobre la delicadeza de esta articulación que sólo es enfática para el ojo obsesivo. Sin embargo, su precisión me abisma, si "nada retienen los ojos para siempre", aun así resplandece para ellos un texto espectacular "escrito en bajo nivel".

No es la única articulación que cruza en forma sorprendente y hermosa la topografía de Doble Vida.

En la página 18, enfrentado al fragmento con el título en altas: PABELLON F (pabellón donde se refugia el sentido fugitivo), aparece un poema sin titular -¿descabezado?-, que sin embargo comienza con el verso "Nada se movió entre los escombros mansos de la boca" y se cierra con un verso idéntico.

¿No brilla aquí con insistencia la ruina de la oralidad lineal, la rigidez paralítica y tartamuda de la escritura? ¿No se trata aquí de esa zona donde identidad, diferencia y repetición se cruzan en una economía del descentramiento?

Aún más, en las páginas 13 y 14 se enfrentan dos textos diferentes con el mismo titular repetido en altas: "PAGAN ROME o el afiche a la entrada de un cine". En la página 23, "La puerta trasera estaba abierta", y en la 24, "Al salir cerró la puerta".

Así, sobre una trama de articulaciones moleculares, de simetrías parciales y arbitrarias, de espejeos localizados y sin centro; sobre la economía de un desencadenamiento reticular, este texto se desenvuelve inquietante y dejando atrás el eco de una doble sonrisa, crispada y eufórica.

  

 

Poemas de Doble vida

 

 

 

PARANOIA DE DAVID VINCENT


-Supongo que en la vida real sucede lo mismo no te parece-

- debe creerme inspector
ellos arrancan nuestras carnes derramándonos
se aparecen tras el gentío con sus naves de luto
tras ese ruido que somos por las cunetas
rumbo al gran desagüe -

El silencio de esos ojos
desde que el receptor ardió iluminando las cuencas
desde el primer día
Un sueño caído sobre el piso
Pupilas frías y dilatadas en la superficie del espejo
Mientras esperábamos en aquella habitación cerrada
pensando en lo que vendría.

- inspector, debería haberle visto parado
con su equipaje de bestia y recetarios de cocina
entre la ropa interior -

(como si el asfalto no anunciara a lo lejos
al ángel que habita fuego y penas
el que vio de sí -viéndose- su sangre
en púrpura vestido)
De allí que el vestuario       Los dibujos craneanos
Esta lengua seca de mortaja prematura
Hablando el que despierta sin saber dónde está
Depredado semi-lúcido      semi-ungular
Escupiendo de vez en cuando
hasta que el día ennegrezca
a mitad de un cigarrillo.

 

 

 

NADA RETIENEN LOS OJOS PARA SIEMPRE

 

Un cuerpo femenino baja en tacos los peldaños
Hematomas hermosos le coronan muslo
sin medias la carne blanca.
Desde su lugar Vincent la contempla
- lo primero es imaginarla desnuda
dibujando poses -
reviviendo leyendas de peste
una noche
donde no es posible dormir.

 

 

MONOLOGO III

 

-soñé la desnudez de Eugenia de Franval

ella desovó una estela de cabellera infantil

hacia el vacío dejado por los autos

Allí por ser lugar inhabitable;

una mano de pintura barata

telón de fondo a la neurosis

masticando entre las piernas el ácido

lo enrarecido de los barrios

figuras de primer plano animado

al ritmo aciago de lo que concluye

Si no pregunte a los muertos

y a los muertos sobre muertos

pero si los muertos no hablan

yo David Vincent o cual sea el nombre

capaz de sustentar a sangre fría ciertas cosas

que suelen conducir a la locura

Un caudal de rostros

el accidentado que aguarda su turno en la berma

después del goce.

 

 

 

 

PAGAN ROME o el afiche a la entrada de un cine

II


Pagan Rome poseía colinas
Desde arriba la ciudad le parecía un gran juego de videos
que la noche hace emerger.
Allí fuimos exhibidos    ellos
todos    como una redada ante sus ojos
Bebíamos de los pequeños pechos
manados de los muros que por estos sitios
Una breve postal      un destello
Altivas crestas de edificios
que los últimos celajes lamen.
Pagan Rome Chile Night Club
El cuadrilátero y la llanura donde descansamos la cabeza
El sueño de Calígula la noche anterior a su asesinato
Cuando creyó ser uno de nosotros
y bailó desnudo.     sin decir palabra.

 

 

 

ÁRBOL DE NAVIDAD

En un rincón de la escena
el árbol navideño se desgaja
Ya nadie lo mira y sonríe
El árbol de navidad se yergue la primera palabra
en medio del paisaje
Todos pasan cual ruidos nocturnos
asolando el territorio
Afuera crece la calle
una cañería entrecortada en cuyas esquinas
se puede imaginar el viento que nos arrastra
Aquí la gente camina con algún rumbo
Una vieja loca recorre las veredas
no provoca risa ni viste de negro
pero es la misma de Yonge Street*
Pasa largas horas bajo el árbol de navidad

hasta ser los únicos en aquella vasta desnudez.


* La risa abunda en la boca de los jóvenes. E. Lihn

 

MUERTE PASIONAL


La gota de sangre lucha por trazar un hilo
sobre la boca accidentada.
A paso seguro el voyeur excita el tacto;
con los años se recordará esta hora felina
el cigarrillo opaco entre los dedos.
El cuerpo deshojado yace en la obscuridad del parque
La negra cabellera cubriendo la herida
Clavada al hígado la cólera feroz.

 

 

PABELLON F

 

Los enfermeros nos alejaban del frío de la muerte

Espalda contra los muros         de brazos cruzados

semejando estatuas de sal.

Una pared de libros en blanco divide la sala

La pelota de ping-pong da golpes en la mesa

(sonoros golpes reales)

Más allá unos ojos

huesos endurecidos por la espera

miran sin ver a nadie

en patios amurallados

El humo protagonista donde congregarnos

bajo el sol que sorna

La mitad de su cuerpo ramera pintarrajeada

travesti de sí mismo hecho carne

donde nos erguimos una y otra vez

-ustedes quemaron mi rostro en la televisión-

Y aquellas cuencas alucinaban lejos

en el cuadrilátero inmóvil del día.

 

 

 ESCRITO EN BAJO-NIVEL


Un cuerpo femenino baja en tacos los peldaños
blandiéndose hermoso y de doble filo
Con la fuerza que se arroja al enemigo
a las ruedas de un auto
Ángel pálido y mortal
La boca cargada con carne de extraños.

 

 

 

LA IRREALIDAD DE LOS PARQUES

 

Al salir cerró la puerta

y enfiló hacia el parque

La luna llena despertaba ladridos

Un manto verde anegado de luz fría

hacía crepitar sus pasos;

pero si no se la cree uno quién –pensaba-

si todo cicatriza como en la pornografía

Porque algo parpadea y abre distinto

Ya nada por decir

Otra foto condenada a los archivos.

 

(Se alejó en silencio inspector;

eran otros los árboles en aquella irrealidad)

 

 

 

 

Visto 3983 veces Modificado por última vez en Sábado, 04 Enero 2020 06:28
La Piraña

Piraña es una palabra que proviene del tupí-guaraní, donde pira significa pez y raña es diente o cortador. Por lo tanto, piraña significa pez de dientes o pez que corta. Las pirañas son carnívoras, comen insectos, peces, pequeños animales que caen al agua y en general pueden comerse cualquier animal. Poseen poderosas mandíbulas armadas de dientes triangulares afilados (que usan como unas tijeras para picar y triturar la carne de sus presas). Son atraídas por la agitación de las aguas y el olor a sangre. Las especies más peligrosas de pirañas son La negra o Pez tigre, La piraya, La roja y la de Boca de fuego

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