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 Poesía Chilena Actual DOBLES / CUARTO SET /Juan Malebrán

 

 

 

A medida que avanza la tormenta

 

De todos modos
no hay
manera de evitar el riesgo
que suponen ciertos territorios 

 

—urticaria y necrosis—
los dominios del ciempiés o

el vello de la apasanca
(bol.-pollito, tarántula)

mañas aprendidas en terreno
prácticas imposibles 

sin holgura

porque no hay manera 

una vez que la boca se llena de mosquitos

quizás en eso consista hablar claro

 

igual que volver la vista
hacia un río tibio
pero infranqueable

 

y ver tan solo vaho
ante lo poco que se distingue

 

avanzar tras el rastro de la hierba

como único indicio:

las huellas de un galope
que el lodo cubre a mitad del sendero

 

 

A contraluz y a mitad del aire

 

como un suicida contoneándose en plena asfixia
o un puentista balanceando la tensión del elástico
ejecuta acrobática su movimiento la oruga


caso omiso el que hace a cualquier fatalismo
que sobre ella pese

 

absorta en el vértigo que la contiene
grácil como una suerte que muy bien conoce

 

algo en ella provoca recelo

 

preocupada tan solo por la brisa
ajena a todo tipo de lapsus

como si fuese cuestión de sincronía
soltar el respiro que descarga al cuerpo 


justo antes que el letargo agote su frescor

tuerce la voluntad del día 

desde el filo de una hoja mientras pendula

al compás de una danza discordante

y en espera de una adultez que sinuosa rechaza

 

 

 

Breve anotación sobre un reptil al caer la tarde

 

elgecko no es más que un lagarto

que atraviesa claros y cambures

una sombra entregada al ruido

que los grillos proyectan entre la hiedra

 

una silueta invertida

contrariando la gravedad o

un cuerpo inmóvil frente al cálculo
previo al impulso y la embestida

parecido a la imagen

que guardamos de él siendo niños
cuando el mundo se mostraba
ajeno debajo de las piedras


un pequeño reptil
transparente en su tibieza
                                              

mínimo en su quietud

como el viraje del girasol

bajo el que ahora mismo reposa.

 

Juan Malebrán (Iquique, Chile - 1979)

Ha publicado Reproducción en curso (Edit. YMC, 2008), Bozal (Edit. YMC, 2014 / Edit. Hebra, 2015), Entretenciones mecánicas (Edit. Cinosargo, 2016) y Trópico (Edit. Aparte, 2019). Ha sido compilador de f/22 Antología poética cochabambina (Edit. La Ubre Amarga, 2011) y, en colaboración con Gladys González, de Ulupica, trece poetas bolivianos actuales (Edit. Libros del cardo, 2016). Ha obtenido la beca de creación literaria del Fondo del Libro y la Lectura, Chile los años 2005, 2016 y 2018. 

 

 

 

Poesía Chilena Actual DOBLES / CUARTO SET  / Paula Ilabaca Núñez /

 

 

***

 

Tuve sueños, padre. Sueños que no me ayudaron en lo absoluto. La tierra y las hierbas eran nefastas. Sagrada fue el agua cuando calculé el espacio entre mi misma terquedad
y sus rostros. Caminé y caminé, padre. Iba de frente. Dejé atrás el patio. Hondas mañanas se pusieron de acuerdo para mí. La sensación triste no desaparecía. Inventé nombres, combatí con ansias. Cada noche murmuraba: padre, soy yo en medio de todas estas religiones.

 

***


Ellos me querían cazar. Ellos se venían en el dorso de mi mano, padre y no había cómo alimentarlos. Tenían cicatrices. Buscaban las maneras. Y siempre mi voz se erguía como una tormenta amplia batiente entre sus bosques. Vamos al bosque decía (era el perro negro) lleva el par de hachas decía (la voz escondida en mi clóset) que a esta bruta raíz del veneno la sacaremos entre ambos. Papá, soy yo en medio de todas estas religiones.

 

***



Desde el fondo cargante y negro emergió un ángelus, padre. Tenía el rostro escindido. Puso la miel y las armas a mi costado. Nos amamos todas las noches desde que nos conocimos. Teníamos el lumbre de una fogata y desde allí salía una lanza. Teníamos todo, padre: el mal la lluvia los
corderos deshilvanados la corteza el hambre gangrenas deseo plenitud ahogo respiración. Por las noches dormíamos muy juntos. Por las mañanas amanecíamos de la mano. Pasábamos por la tierra y la herrumbre. Teníamos un grito para llamarnos. Decíamos: todo se congela si es
que tú no estás. Decíamos: ven y trae la roca; golpéame, soy tuyo.


de su libro Penínsulas, RIL Editores, 2019.

 

 

Paula Ilabaca Núñez (Santiago, 1979) es escritora, editora y docente, Licenciada en Letras y Educación por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Recibió el Premio Pablo Neruda 2015 por su obra poética, el Premio Juegos Florales 2014 por su novela La regla de los nueve y el Premio de la Crítica de Prensa Literaria en Chile 2010 por su libro de poesía La perla suelta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Viernes, 06 Marzo 2020 03:23

PADRES / Rocío García Rey /

 

PADRES

Rocío García Rey

 

 

Tecleo para curarme
el miedo por su ausencia.
Hay un reloj que nos dejaron
para medir el tiempo con las
manecillas de nuestra noche memoria.

Tecleo humildemente esta noche.
para visualizarme niña entre sus nombres.
Adicta a sus nombres soy desde mi nacimiento.

Creí que bastaba invocar el grito ahogado después
de su partida.
Creí que bastaría deshacer la luna que me cobijaba
y desgarrar mi piel hasta medir mi sangre.
Pero avanzó el oleaje llamado incomprensión.

El luto también en los poemas.
Padre obrero, sé que tengo tu voz grabada
en una cinta.
Papá y memoria obrera.
Yo niña de cinco años
queriendo impedir tus lágrimas de obrero despedido.

Hay luto en las historias y en las noches

 y en los claveles
que huelen a  mi infancia.

Mamá adicta a la limpieza.
Lavar la estufa y cocinar el miedo.
No supe abrazar tu miedo, ni tu ansiedad
por ordenar el mundo.

 

II

Hay un cuerpo que durmió en el vientre del miedo
ahora lanza palabras contra los feminicidios.
Hay un cuerpo que se ahogó en la muerte,
pero hoy destejo una y otra vez su historia.
No me basta el ADN.
Quiero aquel recuerdo inventando para ustedes.
Quiero la noche tranquila para conversar de nuevo.
Luego, madre, volveré a usar el mismo gotero
de clonazepam como aquella noche.
Dormimos como hermanas y no quise alertarte
de los nuevos barcos.

 

III

Casi es navidad y soy adulta
y aun así necesito columpiarme
en sus nombres.
Exigirles que regresen en mis sueños.
Quisiera ser Tituba para volver a verlos.
Hablaré de ustedes cada día
me aferraré a cada palabra recordada.
Papa, Mamá, miren estoy en la cuerda floja,
pero no caigo porque hay epitafios que sostienen
y hay luces que aun rotas alumbran
su memoria.

 

Viernes, 06 Marzo 2020 00:06

OTRAS CARTAS / AT CAS /

 

 

OTRAS CARTAS 

AT CAS

 

 

Tengo una palabra aguda en la epidermis

y su significación acorazada,

indescifrable al tacto y a la vista.

 

Un ciento de pájaros ciegos

chocando en las paredes

y mi boca es tumba de sus cuerpos.

 

Tengo un silencio de agua,

lluvia piel adentro,

cautiva y sola,

esclavizada.

 

Una voz de engrane quebrantada

dominada por la hiedra y su veneno;

 

la vasta superficie

de testas asomadas en el lodo

es sinónimo de linfa

que separa su volumen de las venas

y abunda su textura

para alcanzar la redención.

 

Este silencio líquido y larvado,

es una habitación

donde se guarda la palabra

más sutil y vulnerable:

ojo de tormenta,

epicentro del colapso

que transforma la verdad

y la desnuda.

 

No existe dogma

capaz de definir

todo fenómeno dentro de la psique,

ni figura continente de la luz;

 

mi soma es una suma

de letargos y mutismos

que hierven y queman

cada vez más dentro.

 

 

Int.

Ciudad desierto,

"Otras cartas"

At Cas

 

 

 

 

 

Carta a Artaud.

 

Donde esté tu corazón

estará siempre mi trinchera

 

Artaud,

no me alcanza el humo en los pulmones

para reflejarme en tu pupila.

Te recuerdo con frecuencia,

escucho tu gravedad

raspando los dientes

uno

contra otro,

doliendo fuerte en cualquiera de tus flancos.

 

Te he escrito antes,

algo de ti siempre está implícito en la herida

que sana y pare a la siguiente

en la empresa de encontrar el justo instante

en que la locura comenzó.

 

Silva un espectro de pájaro

seguido muy de cerca por su carne sola

y todo el cielo se comprime

para alienar esa agonía

y conservar entero su recuerdo;

 

hablaste varias noches con sus días

de este fenómeno evidente

y del hondo impacto en la víscera del hombre.

 

No entendí entonces,

todavía no es tan claro,

pero esta tierra que lame nuestra huella agradecida,

escupe después otros homúnculos

más lentos y devotos.

 

Qué serenidad en la altura del nihilismo,

qué forma abstracta

de suturar la erosión de tus pasos en la tierra.

Quiero decir,

tu cuerpo está en pendiente

y yo mismo pendo junto a él,

pero algo de más dentro

sigue atado a lo inmundo

y lo profano,

 

Quise hablar de ti

con la lengua bífida de un golpe

y todo lo que flota invisible alrededor,

todo eso que existe y no se nombra

me atravesó la carne

y reposó en mi sombra,

entendimos en silencio

el tamaño de la muerte.

 

Artaud,

no pretendo condonar con esto nuestra hambre,

pero enunciarte en esta carta

abre la voz de la memoria.

 

 

 

Carta a María.

 

Sobre tu apéndice nacieron otras flores,

levantamos tu muerte en un jardín

y seguimos conteniendo

la respiración.

 

Cuánto tiempo,

mujer,

nos ha golpeado la máscara y la espalda,

cuánto tiempo.

 

Te escribo esta carta sobre el aire,

porque todo alrededor

es un campo de batalla

y las superficies huecas

son fosas donde el hombre

ha de arrojar su dignidad.

 

Nada ha cambiado dentro nuestro,

seguimos llorando a solas,

levantando el polvo

para no acabar mordiéndolo de bruces;

aún no nos salva nadie

y la sangre se nos rompe

cuando gritan las esquirlas

y los humos belicosos en la calle.

 

María,

si no te hubieras muerto

hace tantos años,

no me hubiera muerto a diario desde entonces;

 

quise apelar a la palabra de tus santos

antes de enredar la lengua en la violencia.

 

Un poco de tu rostro ocupa la tormenta

y puedo verte,

toda plata y vaselina

gota a gota

persignándome la frente...

pero es falso.

 

Antes de decir tu nombre

huyo a otros cuartos,

a otras sombras

para no perderte el paso,

me escondo luego

en medio de los gritos y las balas

que mascan la tierra

y después la carne,

me escondo también

bajo un cadáver

o a su lado;

 

María,

no puedes imaginarte el duelo

en que tus hijos se alimentan.

 

Hace tanto ruido fuera de tu cuerpo

que no consigo escuchar tus oraciones,

lejos vibra tu voz

de agua que se estanca y se suicida.

recostada igual que tú,

dormida.

 

Dentro de tu sangre martillada

tuve que dejar mi última plegaria.

 

Ahora tengo que volver

y buscar mi propia muerte bajo el lodo

para consagrarme en tu mirada

y estar seguro de que sabes

que jamás dejé de amar tu canto

de pájaro asfixiado.

 

 

 

Carta a Lena

 

Todo de tu voz sigue en mi memoria,

todo de tu herida

todavía es el origen de mi cuerpo.

 

Quiero decirte tantas cosas que me rompen,

hablarte de lo alto y lo profundo,

quiero hablar el idioma de la aguja

y el bordado

y zurcir contigo

un fragmento de este imperio

donde debo describirte

como si fueras un secreto.

 

Pienso en mi otredad llena de infancia,

en las últimas canicas sumergidas en el lodo

y un golpe de hielo se me enjuga en la mirada.

 

Te aprendí el matiz que doma el sismo,

la voluntad de respirar bajo la muerte.

 

Te aprendí mi voz

y la modulación dispuesta a la verdad.

 

Lena,

desde aquí parece haber un mundo a parte.

 

Hay estos días de temor y de venganza,

infantiles gritos,

de dolores que quedan archivados o pendientes;

 

no mires esta tierra de ruindad,

no hables con la gente,

Lena,

no des tu nombre

en su empresa de infamia y sobresalto:

 

el hombre ahora

corre un riesgo construido por el hombre.

 

Hay días en que quiero echarme en tu regazo y sonreír,

hay días en que quiero despertar bajo tu brazo

y no hacer nada.

 

Murmura la ciudad

su máxima expresión de libertad

y alguien perece,

cobija el asfalto su cadáver

y otros reencarnados

multiplican el dolor con su metralla...

así nos damos cuenta

de que aún estamos solos,

que no somos suficientes

y esta sangre que me diste

ya no me pertenece.

 

Todos tenemos miedo,

Lena,

levamos la cabeza

y clavamos nuestra fe en el frente

antes de la devastación,

 

Y allí,

lleno de lodo o sangre,

- no se sabe bien -

buscamos la libertad

de la que poco hablamos,

porque la creímos nuestra.

 

Temo también por ti,

por tu cuerpo que anda en medio de la ira sin saberlo,

tu boca abierta que respira el humo de una guerra

que se arrastra por la tierra

y todo enferma.

 

Te escribo sin saber exactamente qué decirte,

porque todo mi consejo me ha sumido en la ansiedad

y cada palabra que construyo es una mina

en donde alguien pronto morirá...

donde alguien ya ha muerto.

 

Basta asomar la testa

para intoxicarse de estas formas,

emular a otros héroes

y esperar el golpe en multitud.

 

Antes de decirte amor,

quiero decir ceniza,

porque debe haber un gesto en tus arrugas

que pueda salvarlo todo

o detonar todas las muertes,

para que podamos descansar.

 

Lena,

esto que soy

es semejante a uno de tus hijos

y te ama infinito como tal,

pero el frío me tomó desde la sombra

y me enseñó a partir la piel igual que el hierro.

 

Te veré muy pronto,

o pronto tendrás que verme

y comprenderlo al fin.

Que sepas,

sin mi voz,

lo que llena este desierto,

su silencio cálido y su luz

que todo rompe

y en todo se suspende.

 

Aquí tienes un colgajo,

pana,

suma de testa y tintas

que me labraron cuando joven

y hoy tiemblan conmigo

cuando la sangre se me ensucia;

 

Hace falta un dolor de vientre

para recordar el hambre

y la mera contracción:

quizá falte algo pétreo y seco

que friccione su paso en mi epidermis.

 

Dónde está la otra tierra tibia

que se hunde bajo el mar,

dónde el pueblo

acunado por mi lengua,

 

Busco una angustia

que pueda definir

para dejar de temer al alarido general

que viene y va,

que hace nido en todas las esquinas de mi seso.

 

Que sepas lo oscuro

de otra voz que no sea mía,

que me encuentres antes de partir

psique adentro

y cuerpo afuera.

 

 

 

 

Deconstrucción

 

Mi cuerpo es la marcha

y su corazón macera el rumbo...

 

Este índice desmesurado en mi espalda

abre la tierra y arroja a nacer

sin lengua aún

cada palabra de la hondura.

 

Como fetos moluscos

reptan y respiran los símbolos del mundo

lamen la sal aún intacta

y se levantan igual que sierpe amenazada

a reconocer lo vertido en sus oídos

y creer

o no

que todo está dispuesto.

 

Carta a Cas.

Parte 1

 

Quién es éste,

que habla bajo el mundo:

 

No puede nadie

sino yo

tu largo reflejo y tu pupila;

 

nada de ti entra en un espejo

y nada de lo tuyo tiene historia.

 

Hermano mío,

cuánta sangre corre

dentro y fuera de tus venas,

cuánto mártir ha golpeado tu garganta

para delegarse a sí

al imperio del silencio

y la quietud.

 

Tú y yo fuimos capaces

de legitimar un dolor atemporal

en la frente de los santos

y ungimos el placer

en el vientre de las bestias.

 

Nada nos deja abandonarnos,

nada nos distiende

y lo sabemos.

 

Habrá un momento perdido entre nosotros,

algo que podemos traducir

en un recuerdo cárnico y salado:

 

la náusea que nos quiebra

es la misma que lamemos

para recordar que estamos vivos.

 

Yo sé bien tu movimiento y tu reflejo,

todo lo que un espejo no conoce

y no debe conocer.

Sé tu párpado infantil,

conmocionado,

libre y sin estigma,

 

sé tu abismo

y la cantidad de nombres que contiene.

 

Hermano,

sangre densa,

espacio entre nos...

 

no puedo construir ahora

todo el eco que hubo en nuestro oído

y hay palabras que debes olvidar

de esos derrumbes

para volver a descubrirnos solos,

enunciando solos

nuestros solos nombres.

 

At Cas

 

 

 

Carta a Gus.

Ha caído sobre nuestros nombres
toda tu videncia,
ya estamos enfermos y lejos de nosotros.
No nos vemos,
Gus,
nos perdimos.

Arañado el dibujo
en que se vertió nuestra sonrisa,
húmeda la estera
en que guardamos el cansancio.

Hablo de ti
como se habla de la hierba,
quiebro en cada paso tu palabra
que apagaba incendios
y rompía maldiciones.

Quizá quedó pendiente
el último grano de sal en nuestro muro
y la promesa de ser hermanos para siempre.

Esta suerte de navío abandonado
que dejamos al pie de nuestras voces
masca su propio óxido y enferma;

de allí viene el contagio,
Gus,
de otra palabra que era nuestra
y ahora es sarro pegado en la garganta.

Quiero decir que extraño las alturas,
asomar la nariz y oler al pájaro grabado en la ventana,
el café,
el verso,
la noche siempre viva
y el tacto del papel sobre las palmas.

Yo estoy allí,
dentro de un espejo,
entre el humo y el oscuro sepia en los pasillos.

Algo de mi cuerpo no comprende
o no quiere abandonar esas paredes.
Por eso sé,
grande amigo,
que se puede morir de poco en poco
en los sitios en que la psique estuvo viva.

 

 

 

Algo se rompe,
algo hierve dentro de este recipiente roto
y se derrama.

Todo corazón habitante de mi carne
cierra su puerta y se oscurece,

No hay herida que pueda justificar tanta sangre y tanto frío.

Dentro de mí,
quiero decir,
bajo mi piel,
sobre el graso trozo que maquina el movimiento,
laten como larvas y serpientes,
mis palabras y los gestos
que sucumben y enaltecen el temor ante lo oscuro
y su golpe piedra poro
donde dios comprime su rabia y su tristeza.

No hay nadie aquí,
aquí dentro nada existe sino espejos,

justo cuerpo

justa sangre en un espejo.

He dicho que uno de estos que me cargan,
tiembla igual que yo
dentro del espejo
que repite su figura
y se oscurece.

Escribo para salvar mi vida y nadie sabe
en dónde empiezo
y donde acaba el rastro de mi muerte.

"¡Maldito el que crea que esto es un poema!"
J.S

He roto la sombra y la pared con un nudillo,
para buscar mi nombre o mi silueta entre lo oscuro,
masqué la raíz del hierro
y tragué la hiedra que nace entre las grietas del asfalto
para hallar alguna fibra que sostenga mi caída.

Quiero decir
qué látigo de mierda y qué fastidio,
qué hueco en la pared será mi tumba,
qué sonrisa espera mi tacto de piedra entre la escarcha.

Solo espero descubrir
el lenguaje reprimido de los muertos
y enunciar frente a ellos mi llegada.

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Miércoles, 26 Febrero 2020 05:36

Mustang / César Rito Salinas /

 

 

Mustang

César Rito Salinas*

Una flor

cae de un ojo

Paul Auster, Escriba

 

Me acerco a la ventana.

Me duelen las piernas, los tobillos,

El pudridero.

Nunca tuve cincuenta, tengo cincuenta y seis.

Soy un hombre viejo que mira el mundo desde la ventana.

No pensé pasar de los veinticinco,

Fui un niño alcohólico.

Las calles peleaban por acción.

El negro fue el color preferido de las mujeres.

Mi viejo murió a los cincuenta y cuatro,

Nunca quise vivir más años que mi viejo,

Los hombres no deben vivir más que sus padres.

Escribo con bolígrafo de tinta oscura,

A veces me da por perderme en la ciudad,

Me enamoro de mujeres enloquecidas,

Espero la lluvia en el jardín municipal.

En un tiempo tuve un perro, oh, si, cuánto amé a mi perro.

En un tiempo tuve un Mustang del 74.

Me gusta ver el mar cuando anochece,

Puedo pasar horas frente a la oscuridad.

Escucho en la radio canciones que enamoraron a mis padres.

Será importante tener principios.

Me pongo algo violento en las farmacias,

Las oficinas,

El olor del desinfectante de pisos me perturba.

No voy al beis,

No voy al fut,

No me gustan las concentraciones masivas.

En la mañana, durante el almuerzo,

Enseño a escribir poesía a un adolescente.

Me gusta quejarme por escrito,

Lo encuentro emocionante.

Las páginas corren mejor

Sobre el respaldo de los sillones.

¿Toda la vida que pasó fue para llegare a esto?

Tengo algo, tengo ánimos.

Salgo a trotar por las mañanas,

Sonrío cuando llegan los problemas.

Me enamoro de mujeres enloquecidas,

¿Ya lo dije?

Nunca cumplí los cincuenta.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Miércoles, 26 Febrero 2020 05:09

HEBERTO DE SYSMO / “Maldito y bienamado bibelot"

 

 

HEBERTO DE SYSMO

Poemas de “Maldito y bienamado bibelot », Ed. Baile del Sol 2017

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

Dicotomía Saussureana

 

 

Esta patria, trinchera y escondite,

esta herramienta, este arma, este genial invento,

argot de lo no sido,

germanía que glosa, dialecto en alambique;

es más de lo que puedo dar,

es más allá de mí.

 

Este entramado ardid, ajeno al hombre,

busca la interacción, vulgar, profana,

de quien —por  expresar—  recibe dicha.

 

Esta jerga de nadie y para todo;

arquitectura afín a la conciencia.

Este modo de creer que somos y decimos.

Este acopio de signos sin ternura

¿es mi lenguaje?

 

 

 

Dichotomie à la Saussure

 

Cette patrie, tranchée et cachette,

cet outil, cette arme, cette géniale invention,

argot de ce qui ne fut pas,

jar qui ne glose pas, dialecte en alambic;

c'est plus que je ne peux donner,

c'est au delà de moi.

 

Cet échafaudage de ruses, étranger à l'homme,

cherche l'interaction, vulgaire, profane,

de qui -parce qu'il s'exprime- reçoit du bonheur.

 

Ce jargon de personne et pour tout;

architecture proche de la conscience.

Cette façon de créer que nous sommes et que nous disons.

Cet amoncellement de signes sans tendresse

est-ce mon langage?

 

 

 

 

 

 

[Dis]función estética

 

Las primeras palabras -cuando niños-

provocan la alegría de los padres.

 

Las últimas palabras de la vida

provocan la tristeza de los hijos.

 

Tanta palabrería entre unas y otras

resulta el argumento

de un género intermedio

entre comedia y drama;

donde así el arte

condicionado queda

por la belleza y el espanto.

 

 

 

[Dis]fonction esthétique

 

Les premiers mots -dans notre enfance-

provoquent la joie des parents.

 

Les derniers mots de la vie

provoquent la tristesse des enfants.

 

Autant de verbiage entre les uns et les autres

devient l'argument

d'un genre intermédiaire

entre comédie et drame ;

où l'art reste

ainsi conditionné

par la beauté et l'effroi.

 

 

Inanidad sonora

 

Fui a su lecho,

le confesé cuánto la amaba,

más tarde le exigí una explicación;

ella encendió  la luz

y repitió

mi  nombre en el vacío.

 

 

Inanité sonore

 

J'allai dans son lit,

lui avouai combien je l'aimai,

plus tard je lui exigeai une explication ;

elle alluma la lumière

et répéta

mon nom dans le vide.

 

 

Inveterado

 

Busca mi mano un hueco en blanco,

un nuevo hueco en blanco en que escribir

lo novedosamente viejo;

la página intocada del cuaderno

mi mano busca, su tragedia llama

a la fatalidad invertebrada

de [re]escribir.

El vicio de llenar el folio en blanco

conseguirá educar a mi mirada.

 

 

 

Invétéré

 

Ma main cherche un creux en blanc,

un nouveau creux en blanc où écrire

ce qui est nouvellement vieux ;

la page non touchée du cahier

est cherchée par ma main, sa tragédie appelle

la fatalité invertébrée

de [ré]écrire.

Le vice de remplir la feuille blanche

réussira à éduquer mon regard

 

 

Lampo en la deriva

 

 

La Poesía es Inteligencia;

conforman ambas ese matrimonio

en el que la intuición es rol de amante.

Obviamos la entidad inteligente

cuando nos entregamos a su lira,

mas sin inteligencia, Poesía

sigue siendo aquello que  hojece;

el lampo en la deriva.

 

 

 

 

Lueur dans la dérive.

 

 

La Poésie, c'est de l'Intelligence ;

toutes deux forment ce mariage

où l'intuition a le rôle de l'amant.

Nous omettons l'entité intelligente

quand nous nous livrons à sa lyre,

mais sans intelligence, la Poésie

est toujours ce qui verdit ;

la lueur dans la dérive.

 

 

 

Espiral de vida

 

 

Decir para vivir,

vivir para decir,

y después de haber dicho

volver a desdecirse.

 

 

 

Spirale de vie

 

Dire pour vivre,

vivre pour dire,

et après avoir dit

à nouveau se dédire.

Miércoles, 26 Febrero 2020 04:49

PEDRO SÁNCHEZ SANZ / “Refugio en el vuelo” /

 

 

PEDRO SÁNCHEZ SANZ

Poèmes de “Refugio en el vuelo”, Chamán Ediciones, Mai 2019

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

PATRIAS

 

 

Allá donde se estremece la luz

de tu lámpara y se acrecienta el peso

del corazón cuando alberga la voz

que pudo ser simiente,

dirige tus pasos, recoge el fruto.

 

Dicen de la patria que es un destino,

un regazo de madre inmaculado

que orbita sobre su propia verdad.

 

Sea quizá una palabra barroca,

redoble de tambores en la sombra,

un hogar de obligado cumplimiento.

 

Innumerables islas nos esperan

en nubes y mares insospechados,

con los rescoldos del último fuego.

El corazón reserva

rincones para todas sus cenizas.

 

 

PATRIES

 

Là où frémit la lumière

de ta lampe, où augmente le poids

du coeur quand il héberge la voix

qui aurait pu être sémence,

dirige tes pas, cueille le fruit.

 

On dit de la patrie qu'elle est un destin,

le giron immaculé d'une mère

qui orbite sur sa propre vérité.

 

C'est peut être un mot baroque,

roulement de tambours dans l'ombre,

un foyer d'exécution obligatoire.

 

Des îles innombrables nous attendent

sur des nuages et des mers insoupçonnées,

avec les braises du dernier feu.

Le coeur réserve

des recoins pour toutes ses cendres.

 

 

 

METEOROLOGÍA

 

Detrás de la lluvia

no había nada,

tan sólo un vacío

húmedo de cueva,

caída sin fin

de un grito suicida,

buriel desencanto

de nube desplazada.

 

Detrás de la niebla

quizás habrá un día

un tacto mojado

de amor primerizo,

alargado trino

de estrella fugaz,

un gesto sagrado,

bautizo jubiloso.

 

Detrás de la lluvia

se esconde la niebla,

como  un animal

que olisquea el aire

y espera que deje

de sonar la tormenta.

 

 

MÉTÉOROLOGIE

 

Derrière la pluie

il n'y avait rien,

seulement un vide

humide de grotte,

chute sans fin

d'un cri suicide,

désenchantement rougeâtre

de nuage déplacé.

 

Derrière le brouillard

il y aura peut être un jour

un toucher mouillé

de premier amour,

trille élancé

d'étoile filante,

un geste sacré,

baptême joyeux.

 

Derrière la pluie

se cache le brouillard,

comme un animal

qui hume l'air

et attend que l'orage

ne retentisse plus.

 

 

 

 

SEMILLA DE SAL

 

 

            Incrustada en la piel como un album de recuerdos gastados vino de un mar de infancia a poblar tus abismos.

 

       Suda, llora, grita. Sal es todo lo que quedará de ti cuando el tiempo y el aire hagan su labor de

alimañas. Con suerte será semilla que caiga en otro rostro o se enrede en el pelo de una muchacha fértil, abonando la raíz que tuvo tu nombre y tu palabra. Será horizonte blanco, germen de un manantial que recorrerá el pasado reseco de tu ausencia, en busca de la húmeda caricia de la anémona y la escama.

 

       Viaja la sal a lomos de un delfín irredento, en un mar sin tiempo ni medida, hasta el suave canto de las sirenas: tu voz mecida en la primera cuna.

 

 

 

GRAINE DE SEL

 

            Incrustée dans la peau comme un album de souvenirs élimés, elle est venue d'une mer d'enfance peupler tes abîmes.

 

            Sue, pleure, crie. Du sel, c'est tout ce qui restera de toi quand le temps et l'air auront accompli leur labeur d'animal nuisible. Avec de la chance, ce sera une graine qui tombera sur un autre visage ou qui s'emmêlera dans les cheveux d'une jeune fille fertile, en engraissant la racine qui tenait ton nom et ta parole. Ce sera un horizon blanc, germe d'une source qui parcourra le passé desséché de ton absence, à la recherche de l'humide caresse de l'anémone et de l'écaille.

 

            Le sel voyage sur le dos d'un dauphin invétéré, dans une mer sans temps ni mesure, jusqu'au chant suave des sirènes: ta voix bercée dans le premier berceau.

Miércoles, 26 Febrero 2020 04:02

Selección Poética de JEAN-CLAUDE CROMMELYNCK

 

 

JEAN-CLAUDE CROMMELYNCK

Traducción de Miguel Ángel Real

 

 

 

645 Les maelströms verts.


Le fleuve ronfle, siffle la rivière, souffle la montagne
Vive les pirates, vive les enfants-sauvages
Des arbres déguisés en oiseaux
Agitent leurs branches de feuilles jeunes
Pour plaire à Arthur sur la promenade
Et s'envolent avec lui vers d'autres maelströms verts
Où ils ne seront plus seuls jusqu'au linceul d'écume
Alors s'élève une clameur d'outre-terre
Un fou sans doute échappé du destin et qui crie à tout va
Aimez vous, aimez vous l'un l'autre et forniquez
Car j'ai fait un miracle aujourd'hui
Il n'y a plus de maladies sexuellement transmissibles
Pour prouver ma bonne foi, pour prouver qu'il faut me croire
Sachez que le plaisir est rétabli et la nudité un état d'ange
Le fleuve siffle, la rivière ronfle, craque la montagne
Vive les pauvres, vive les vieillards-sauvages

 

 

 

645 Los maelstroms verdes

 

El río ronca, silba el río, silba la montaña

Vivan los piratas, vivan los niños-salvajes

Arboles disfrazados de pájaros

Agitan sus ramas de hojas amarillas

Para complacer a Arthur[1] en el paseo

Y vuelan con él hacia otros maelstroms verdes

Donde ya no estarán solos hasta la mortaja de espuma

Se eleva entonces un clamor de ultra-tierra

Un loco que sin duda escapó del destino y que grita sin cesar

Amaos, amaos los unos a los otros y fornicad

Pues hoy he hecho un milagro

Ya no hay enfermedades de transmisión sexual

Para demostraros mi buena fe, para demostraros que debéis creerme,

Sabed que el placer ha sido restablecido y que la desnudez es un estado angelical

El río silba, el río ronca, cruje la montaña

Vivan los pobres, vivan los viejos-salvajes

 

 

 

 

858 Rêves secrets

Enfant Rimbaud je te rends hommage
Au fond de la cave près de la chaudière
où brûlaient mes jouets
j’ai connu la nature humaine
Á sept ans le patron de mon père
riant très fort à l’une de mes sorties
m’a trouvé beaucoup d’humour
et je suis devenu intelligent
J’ai marché réveillant les baleines
Bleutées et somnolentes
Une goutte a suffi pour étancher ma soif
et un baiser à me combler d’amour
J’ai alors en solitaire arpenté la terre
et j’y ai tout trouvé de mes rêves secrets

 

 

858 Sueños secretos 

 

Niño Rimbaud te rindo homenaje

Al fondo de la bodega cerca de la caldera

donde ardían mis juguetes

conocí la naturaleza humana

A los siete años al jefe de mi padre

que se reía bien fuerte ante una ocurrencia mía

le pareció que yo tenía mucho humor

y me volví inteligente

Caminé despertando ballenas

Azuladas y somnolientas

Bastó una gota para apagar mi sed

y un beso para colmarme de amor

Entonces recorrí en solitario la tierra

y en ella entendí todo de mis sueños secretos

 

 

 

De "Derrière les paupières...L'immensité”, Maelström éditions

 

 

 

 

 

1033 New world IV (Les misérables)

Sans revenir à la vie oubliée
libre se pense le prisonnier qui dort.
La poussière étanche sa soif
du sang de l’innocent versé jour après jour
par les houles de haine.
Enchevêtrement des mondes
les uns à travers d’autres
passés, à venir et si peu présents.
Sans domiciles et ambulants
confondus dans une même misère.
Sans famille du jour à des années lumières
du romantisme misérable de Hugo.
Enfants errant seuls dans les mondes hostiles
et inconnus où ils sont proies de la chasse.
Vieux oubliés jetés aux mouroirs
ou finissant sur les trottoirs
immobiles, aux maisons, affaissés

 

 

 

1033 New World IV (Los miserables)

 

Sin volver a la vida olvidada

libre se piensa el prisionero que duerme.
El polvo apaga su sed

con la sangre del inocente vertida día a día

por oleadas de odio.
Maraña de mundos

unos a través de otros

pasados, por venir y tan poco presentes.
Sin domicilio y ambulantes

confundidos en una misma miseria.
Sin familia del día a años luz

del romanticismo miserable de Hugo.
Niños que vagan solos en los mundos hostiles

y desconocidos donde son presa de la caza.

Viejos olvidados tirados a los morideros

o que terminan en las aceras

inmóviles, en las casas, hundidos

 

 

 

 

Nous aurions dû sanctifier le moindre grain de sable et nous abîmer dans une humilité pâle
et d'un charme évident vêtir la nature
nos espérances sont devenues d'infâmes certitudes et ce sont les fils de roi qui balayent les trottoirs
sales et de simples gens jetés vivants à la rue parce que nous vénérons le veau vert fait de papier
secret filigrané
enlacés d'irréductibles dépendances aux cameras de surveillance, aux essaims de satellites et aux
missiles qui se croisent furtifs dans notre azur trompeur
sacrifiés à d'anciens rituels nous finirons en énigme insoluble pour les générations futures venues
d'ailleurs visiter le terre désertée.

 

 

Hubiéramos debido santificar cualquier grano de arena y hundirnos en una humildad pálida y con
un encanto evidente vestir la naturaleza
nuestras esperanzas se han vuelto infames certidumbres y son los hijos de rey quienes barren las
aceras sucias y hay gente sencilla tirada viva a la calle porque veneramos el becerro verde hecho
de papel secreto con filigrana
abrazados por dependencias irreductibles a las cámaras de vigilancia, a los enjambres de satélites
y a los misiles que se creen furtivos en nuestro cielo engañoso
sacrificados por antiguos ritos terminaremos como un enigma insoluble para las generaciones
futuras venidas de otra parte a visitar la tierra desierta
 

[1]Arthur Rimbaud

Publicado en VENTANA FRANCESA

 

LA TORMENTA INSISTENTE

Acerca del número 2 de Humo Sólido

por Cristian Galicia

 

Un rostro atormentado, desahuciado, viene a ser el acceso a la hoja de poesía "Humo Sólido" en este segundo número de su segunda época. El trazo de la gubia es un presagio de lo que ya estaba dentro de aquella criatura desesperanzada. Las líneas que construyen brazos, pecho, rostro, todas esas líneas son un aguacero sólido, macizo, lluvia densa que da forma a los sentimientos de lo oscuro. "Cefalea y yo", grabado del artista Rubén Galván, da noticia de lo que se aproxima, de lo que ya habita dentro, pero no ha comparecido ante la luz y quizás apenas pueda hacerlo. Las manos que tratan de consolar la propia cabeza, con los dedos entreabiertos son el resultado de una acción que no tendrá frutos, una acción para calmar la cefalea, acción de la cual tanto la cefalea como la vida misma se ríen. Buscamos el consuelo, a veces sin alternativa. Nos llevamos las manos a la cabeza, a sabiendas de que eso nada podrá contra ese específico padecimiento, contra la desesperación o contra la tristeza. La madera misma sobre la que se ha plasmado esta experiencia hace lo suyo, acompaña al artista y le sugiere cosas, le susurra la voz de los materiales, acto místico en el cual, como siempre, no es sólo el artista es el que habla a través de los medios. Las burbujas que se hallan en la cima del grabado nos aproximan a un mundo enrarecido, bien pueden ser la imagen del dolor, de la orfandad, el rostro de los sueños, bien pueden ser un fondo espacial. "Cefalea y yo", es un umbral, una trampa, una puerta, y nosotros al fin la cruzamos.

Si damos la vuelta a la hoja y aceptamos la invitación del grabado, nos topamos con la obra de Greta Rivara Kamaji. Estamos ya templados, o al menos avisados, para el difícil recorrido que siete breves poemas nos presentan por delante. Cada poema recorre el trayecto de la noticia, de la elegía y de la resignación obligada. ¿Quién da noticia de la pérdida que atravesamos en nuestra soledad más propia? Acaso uno mismo. Un canto reiterativo es el que escucha/enuncia Greta Rivara en estos poemas, y ella simplemente da cuenta de ese canto, hasta donde puede, hasta donde le permite el lenguaje, que casi nunca alcanza ante todos los acontecimientos, sobre todo cuando la existencia se nos planta de frente y tenemos que asumirla. La muerte de la madre, la muerte de los hijos, la muerte de los hermanos, la muerte de las mascotas, es una de las formas en que la vida por fin se hace evidente y nos recuerda qué tan olvidada estaba para nosotros, qué tan habituados estábamos a lo cotidiano.

En el libro "Orfandad", de la misma autora, la muerte es también el motivo de sus palabras. Tarea difícil para la poeta, habitar el territorio de la muerte, morar en la habitación de al lado y escuchar todos los días el viento del pasar del tiempo. Y aunque desde las primeras páginas de Orfandad, un lector superficial podría sentir que ya se dijo todo o se agotaron los recursos, cosa extraña y por demás equivocada sería opinar eso, pues equivaldría a decir que con el primer llanto de una pérdida se agotó la pérdida. El duelo, la nostalgia, el abandono acontecen siempre día tras día, y no se agotan. Una vez tras otra vienen el vacío en el centro del estómago, los dolores de cabeza, la flaqueza en piernas y manos; nunca se agotan. De esta manera, la obra reciente de Greta Rivara tiende a ser una incesante reiteración de eso siempre nuevo: un recordatorio de la muerte que libera nuestros días de su difuminación en lo cotidiano. Estos poemas nos acompañan en la pérdida, pero también nos recuerdan que todos somos seres próximos, muy próximos, a morir. Entre la elegía y el réquiem, la poeta reitera figuras y adjetivos una y otra vez porque así sincera su corazón, y nos demuestra además dos cosas: primero, que el poeta enfrenta su propia sustancia en la muerte de los otros, y que él como nadie se viene abajo con tales acontecimientos, ya por el dolor mismo, ya por el hecho de que su oficio con las palabras revela su mediocridad ante la “poesía encriptada de la naturaleza”, como diría Schelling, por lo que acá la poeta inclina la cabeza, pero no guarda silencio ante los gritos agonizantes del alma que se enfrenta a un mundo sin aquello que acaba de perder. Y segundo, la pérdida del valor de la palabra, de su carácter poiético, es decir, de su carácter creador de mundo. Greta reitera los vocablos, además, porque ¿cómo podría decirse más fácil y de una sola vez eso que se siente? Horror. Pánico. Orfandad. Desgarro. Sin embargo, siempre afecta la inmensidad de esas palabras que intentan vanamente nombrar algo tan innombrable. Así una figura recurrente de esta obra es la negación, fenómeno contradictorio si caemos en cuenta que alguien que habita tan de cerca el tema de la muerte todavía piensa en su negación. Para nada es así. Esta figura es más bien la constancia del minúsculo poder de la razón; la prueba de que la ola gigante, la tormenta implacable, el desierto infinito de la experiencia propia, de la subjetividad afectiva, nos rapta y nos coloca frente a nosotros mismos. Así lo dice Rivara al ser que ha muerto: “Olvidaste darme /el mapa que cruza este desastre, / devastación que arrolla/ fuerza de la desolación/ la de mi alma.”

Este reciente número de "Humo Sólido", entonces, es un número urgente, un aviso de que la obra artística conmueve y acompaña. Mediante el trabajo de sus creadores, esta hoja toca nuestra sucia ventana y nos recuerda el paso del tiempo. Muerte, enfermedad y angustia se evidencian y nos hacen comparecer, preguntarnos por lo que hacemos. Hay aquí una fuerte carga de sentimientos, que lo mismo puede conmover al que lo lea en la universidad, que a quien lo lea en cualquier transporte de camino a casa, así sea con pocas ganas ya de leer nada. Un número que ofrece además versos directos, figuras contundentes, trazos como hechos innegables, expresión que no deja dudas. Toda esa luz, esa claridad, toda esa fácil comprensión para transitar territorios oscuros. La distribución de la hoja es gratuita, búsquenla o por aquí se las dejamos; les toca continuar por este camino poético-gráfico a ustedes solos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Miércoles, 29 Enero 2020 22:00

Cito lo que cito / César Rito Salinas /

 

 

Cito lo que cito

César Rito Salinas

 

 

1

El tiempo es un juez severo sobre el arte,

la poesía envejece.

 

Para obtener consuelo en un mal día

nada mejor que preparar

un té de canela

con arándanos.

Presta oídos:

hervir agua,

que el tiempo corra sobre la lumbre,

detén la mirada

sobre agua y fuego,

los opuestos.

Contar con el sitio visto forma

las horas de toda existencia.

Mirar es un riesgo,

las cosas toman forma

de quien las mira.

La naturaleza impone mudez,

el fuego crece sobre el agua

hasta el hervor.

El momento de la desdicha

requieres acción,

vierte canela y arándanos,

inhala.

Respirar salva la vida.

Los labios humedecidos forman

principio de la recuperación,

eres un perseguido.

¿Qué cosas digo?

Buscar consuelo será una mierda.

Bebe té de canela con arándanos,

estarás de regreso

incluso la mañana fría

de noviembre

cuando los días

parecen

correr hacia el final.

 

2

Té de canela con arándanos,

bien caliente.

Tendrás en tus manos

la dicha que acompaña

las bebidas de la gente sola.

 

3

Pajaritos, mugir de vacas,

el cielo abierto.

 

Estamos literalmente inundados de mentiras.

Ella dijo: “Mira al cielo”.

El viento frío corre entre los pinos,

mis manos de tierra caliente

sienten frío –nos marcan derrotas,

la infancia perdida.

Ella dijo: “Mira al cielo”.

El abismo del universo se reduce a un enunciado.

Tras la reja se abre la tierra roja,

el polvo rojo

crece

como en los valles de Marte.

El aire trae amarguras,

en las montañas la terracería se hunde

como la infancia del hombre viejo

-toda derrota resulta memorable.

“Mira al cielo”.

Sobre el frío están las estrellas,

sobre las estrellas el silbar el viento,

el camino que llama a casa

como una madre en la hora

de la cena.

 

Luna, Venus, Júpiter, qué más da,

estamos literalmente inundados

de mentiras.

 

 

4

Cuando volvimos a la habitación nos recibió

la música de los Beatles,

nos sentamos junto a la estufa,

con una taza de té de arándanos

con canela.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

Rapsodia inconclusa para Miguel Hernández

Yabel René Guadarrama Rivera

 

 

A menudo tu recuerdo emerge

en las notas melancólicas

del canto que se desgrana

en la voz de Serrat.

 

En otras aparece cuando

se habla de Orihuela,

sus olivos, sus almendros,

su paisaje que se refleja

en las márgenes del río Segura.

 

A menudo te recuerdo

y enciendo mis labios

con tu canto libertario.

 

¡Que arda la palabra

transfigurada en poema;

que arda y no calle

hasta que los desprivilegiados

sean emancipados!

 

Mira Miguel, mira

la sangre derramada

que enjuga el sufrimiento

de los desposeídos.

 

Mira Miguel,

mira pasar el tiempo

y lo que ha sucedido:

 

Un golpe,

las heridas,

la sangre que

g

 o

  t

   e

      a

de la boca

hasta el suelo.

 

Te encarcelan,

te apalean,

te escupen…

 

Quieren silenciar

tu voz encerrándote

entre una reja y tres paredes.

 

No habrán de lograrlo

tu palabra se enciende

y flamea aires de albedrío;

rompe el silencio

también el vacío.

 

Se convierte en relámpago

también en verso,

destrenza en el aire un secreto:

Para alcanzar la libertad

hay que luchar, sangrar y vencer;

después vendrá la muerte

y tus ojos no se podrán cerrar,

 

¿Acaso porque en ti

hay un pendiente?

 

El pobrecito de tu hijo

y tu esposa alimentándose

de hambre, cebolla y pan.

 

Miguel Hernández

ya no te duele el mundo

pero si vivieras

cada día te dolería más.

 

La lucha por el respeto

a los derechos de los pobres no ha cesado;

el neoliberalismo se ha robado la paz.

 

A menudo tu recuerdo emerge

y con él llega la nostalgia.

 

Miguel Hernández;

tu muerte, tu vida,

tu recuerdo por siempre.

 

 

Capulhuac de Mirafuentes, México

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
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