Jueves, 28 Marzo 2019 06:20

La literatura del No. Adán Echeverría

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La literatura del No.

Adán Echeverría

 

Este lunes pasado tuvimos la oportunidad de revisar, en el taller de apreciación literaria, el cuento “Un día perfecto para el pez plátano”, de J.D. Salinger, para que los alumnos tuvieran la oportunidad de percatarse de dos puntos principales: 1. Los diálogos, en una obra literaria, tienen la funcionalidad de hacer avanzar un texto. 2. Como los personajes que dialogan pueden describir a un tercer personaje, que llega a ser el personaje central del texto.

Este ejercicio tampoco es tan novedoso, pero nos lo clarifica en este texto el escritor norteamericano, y es muy útil como lectura de taller literario, pues ya desde la novela “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde”, Robert Louis Stevenson, nos había acercado ese ejemplo de la descripción de un tercero mediante el diálogo entre dos personajes.

Para hablar de la obra de J.D Sallinger, fue bueno recordar el reconocimiento que tiene el escritor por su magistral obra “El guardián entre el centeno”, una obra que en los Estados Unidos se ha vuelto obligatoria para los estudiantes de pregrado o High School, de lo que para nosotros sería el bachillerato. Salinger es un escritor que no tuvo que publicar una gran diversidad de obras literarias para pasar a la historia de la literatura, y estar incluido en el Canon Occidental, que propone Harold Bloom. Son dos sus obras con las que el mundo lo conoce. El ya citado Guardián entre el centeno, y su cuentario “Nueve cuentos”, de donde se desprende “Un día perfecto para el pez plátano”. Después de escribir estas obras, Salinger se convirtió en un eremita y se apartó del mundo literario recluyéndose en una granja, donde continuó leyendo y escribiendo historias que no volvió a publicar.

Este tipo de escritores son los que el personaje de Enrique Vila-Matas decide rastrear en la novela “Bartleby y compañía”, donde define: “los Bartlebys, son esos seres en los que habita una profunda negación del mundo”, esos escritores que pueden ser agrupados dentro de la Literatura del No, y que son reconocidos los escritores del No. Y es gracioso reconocer el nombre de Bartleby, tomado del magristral cuento “Bartleby el escribiente”, de  Herman Melville, el autor de “Moby-Dick”, otra de las obras de la narrativa norteamericana, que cambiaron el mundo de la literatura y que dio inicio a la novela moderna.

Y es que necesitamos hablar de la literatura del No, para poder reconocer el objetivo que persigue todo escritor a la hora de dedicarse a la literatura. Un objetivo que siempre tendrá que ser personal y no grupal. ¿Qué persigue todo escritor? ¿Acaso el éxito de venta de sus libros? ¿Tal vez la gloria literaria, el premio Nobel, o cualquier otro premio que le brinde reflectores, aplausos, publicaciones en la prensa? Cada quien lo sabrá, y en su intimidad tendrá esa plática consigo mismo. Lo cierto es que todos los autores escribimos con una finalidad principal, que es el objetivo del lenguaje todo: Comunicar, decir a los otros lo que pensamos, lo que sentimos, lo que queremos, lo que odiamos, lo que queremos cambiar, lo que podemos retratar.

Lastimosamente en México, la educación literaria en muchas ocasiones hace creer a los jóvenes escritores en la necesidad de perseguir los presupuestos. Como si la literatura se debiera exclusivamente a intentar conseguir becas y premios, para poder sentirse parte del gremio de los “poetas premiados”. La literatura es mucho más que eso. La literatura mexicana nos ha brindado excelentes ejemplos de los escritores del No, como Juan Rulfo y Alí Chumacero, uno en narrativa y el otro en poesía, que sin tantas obras tienen un lugar y reconocimiento en el Canon de la literatura mexicana. Latinoamérica nos entrega a Juan Emar y a Ernesto Sabato, quienes igual tienen una gran presencia en la tradición literaria mundial, con dos o tres obras cuando mucho.

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Adán Echeverría

Adán Echeverría. Mérida, Yucatán, (1975). Investigador Posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la UABC. Doctor en Ciencias Marinas. Columnista en el Periódico impreso El Vigía, y en portal cultural La Piraña (https://piranhamx.club/) Premio Estatal de Literatura Infantil Elvia Rodríguez Cirerol (2011), Nacional de Literatura y Artes Plásticas El Búho 2008 en poesía, Nacional de Poesía Tintanueva (2008), Nacional de Poesía Rosario Castellanos, (2007). Becario del FONCA, Jóvenes Creadores, en Novela (2005-2006). Ha publicado en poesía El ropero del suicida (2002), Delirios de hombre ave (2004), Xenankó (2005), La sonrisa del insecto (2008), Tremévolo (2009), La confusión creciente de la alcantarilla (2011), En espera de la noche (2015), Trapacería y fiesta (2017); los libros de cuentos Fuga de memorias (2006) y Compañeros todos (2015) y las novelas Arena (2009) y Seremos tumba (2011). En literatura infantil ha publicado Las sombras de Fabián (2014).

 

 

Nombre: Adán Echeverría

Doctor en Ciencias por el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del IPN.

Posdoctorante en el Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la UABC

Dirección: Calle Isla San Pedro No 1436, entre Isla Tortuga e Isla San Lorenzo, Fraccionamiento Villas del Roble, C.P. 22842, Ensenada, Baja California

Email: adanizante@yahoo.com.mx romeodianaluz@gmail.com

Tel Cel 646 270 4993

 

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