Sábado, 17 Diciembre 2016 04:19

EL YO DE LA AUTENTICIDAD

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 EL MITO DE PROTEO

 Ensayo sobre la autenticidad

 El mundo contemporáneo se distingue por la velocidad de sus transformaciones, asi que muy bien puede llamarse la “ERA DE PROTEO”,dios de lo móvil y de la constante creación. Publicaremos los ensayos de este profundo libro por entregas.

 

  

Arte gráfico

Ramón de Dios

 

EL YO DE LA AUTENTICIDAD

 

 

 

 

Jean Paul Sartre llamaba salauds (“cerdos” en castellano), a los actores de mala fe, es decir, el hombre que evade su libertad y refugia su cobardía en normas ya hechas, renuncia a la autenticidad según reflexionó el autor de La Náusea. Por otro lado, y mucho tiempo antes de Sartre, y los filósofos existencialistas, Giovanni Pico Della Mirandola (1463-1494) en su Discurso sobre la dignidad del hombre, expuso que Dios le dijo esto al hombre:

“(...) Oh Adán, no te he dado ni un lugar determinado, ni un aspecto propio, ni una

prerrogativa peculiar con el fin de que poseas el lugar, el aspecto y la prerrogativa que conscientemente elijas (…) No te he hecho ni celeste ni terreno (...) con el fin de que tú, como árbitro y soberano artífice de ti mismo, te informases y plasmases en la obra que prefirieses (…)”.

 

Sin embargo, para el discurso freudiano no existe tal libertad, todo esta predeterminado por los acontecimientos que vive el ser humano en la niñez, el libre albedrío es una mera ilusión diría el psicólogo vienés en uno de sus discursos ante una sociedad de médicos. Según pensó Sigmund Freud, todo queda registrado en el inconsciente, y éste, a su vez, influye de manera decisiva en la vida del ser humano, por eso, para tratar de aligerar todos esos traumas infantiles,Freíd propuso el Psicoanálisis. Además, el autor de Psicología de las Masas y Análisis del Yo,

distinguió el inconsciente en dos grandes grupos de elementos que lo integran y que son el Ello y el Super Yo.

Según consideraba Freud, el Ello esta constituido por energías, que, a manera de

instintos reprimidos, actúan desde el inconsciente como fuerzas, impulsos y tendencias que imprimen al sujeto una determinada influencia. Y el Súper Yo, es un conjunto de normas estrictas que se van adquiriendo a lo largo de la educación. De esto infirió Sigmund Freud, que la conciencia moral de todo hombre tiene su origen en esas normas introyectadas en el niño.

Por su parte, el pensador español José Ortega y Gasset, en su primogénito libro

Meditaciones del Quijote, publicado en Madrid en 1921 sostuvo: “Yo soy Yo y mis circunstancias y si no las salvo a ellas no me salvo Yo”. Como se puede observar, el filósofo ibérico siguiendo la línea heideggeriana, apostaba por la visión del “ser en el mundo”. Sin duda, la libertad del hombre no es absoluta y abstracta, a parte de estar condicionada a un espacio y tiempo determinado y también, a una circunstancia concreta. Martin Heidegger, superó los problemas del idealismo y del realismo demostrando que vivir es estar en el mundo, estar en el mundo es

vivir. La vida del hombre, mi vida misma está en el mundo, se encuentra con cosas, con objetos ideales, con valores, fluye en el tiempo; mi vida es lo que todavía no es, mi vida es lo que va a ser, y al final del peregrinaje, se encuentra también con la muerte. La vida del hombre, mi vida misma es acontecimiento, acontecimiento que se va a dar en el mundo, y a la hora de darse en el mundo se encontrará con un Tú y se desenvolverá en el Nosotros. Por lo tanto, ni la libertad condenada de Jean Paul Sartre, ni la predestinación de los deterministas como Freud. El Yo humano, la vida humana es estar en el mundo; encontrarse con personas iguales,encontrarse con objetos ideales, encontrarse también, con situaciones específicas y resolverlas

y al resolverlas, crear a los valores; encontrarse en un momento histórico determinado y con una circunstancia dada, y al final también, encontrarse con la senda de la muerte y morir. En toda vida humana, en mi vida misma, siempre habrá una historia bella y una historia de tristeza;hasta el suicida en su última lágrima añora algo, y qué decir del optimista que más de alguna

vez habrá llorado.El hombre cuerdo estableció Chesterton, en su Ortodoxia: “sabe que tiene un poco de bestia, un poco de demonio, un poco de santo y un poco de ciudadano”. Ni blanco ni negro,complejamente humano.El drama es el color de la humanidad. Si la libertad absoluta es una ficción, y si sólo tenemos la libertad condicionada, salvemos nuestra circunstancia, y al salvarla nos salvaremos a

nosotros mismos. El hombre es un simple hacedor, pero bien puede transformarse en un artista. Los artistas hacen obras de arte; hombre, si puedes ser artista, haz de tu vida una obra de arte. Bellezas humanas es lo que necesita el mundo. Los héroes universales han muerto. La heroicidad individual es la que salva al humano y al salvar la individualidad salva a la humanidad. Si nadie puede ya escudar su fracaso en el determinismo de “su destino”, seamos el héroe de nuestra vida. La vivencia humana no se puede encerrar en conceptos, como tampoco hay una ecuación matemática para salvar la circunstancia. Si uno quiere música melodiosa en su vida, tendrá que tañerla uno mismo. La metafísica hace la pregunta ¿quién existe?, ¿qué es el ser? Pero las respuestas filosóficas son personales; bien lo decía Gabriel Marcel: “No estoy asistiendo a un espectáculo,soy yo el actor”, de tal motivo que las preguntas metafísicas se hacen en primera persona: ¿quién soy yo?, ¿qué es mi existencia? Y si el hombre es una complejidad, y esa complejidad está sujeta a un espacio y tiempo concreto; y si nuestra circunstancia ya está dada, ¿qué es loque nos queda? Sólo elegir. Pues elijamos para hacernos, ya que “el hombre es un hacerse superándose” (Gabriel Marcel dixit). Si el nacimiento, la familia y la patria ya nos ha sido dado,

lo que nos queda, es de ahí en adelante forjar nuestra obra eligiendo. La elección implica reflexión, quizá renuncia y sin duda sufrimiento. La elección implica convicción, valoración; él que está por elegir lleva a juicio todo: familia, patria, religión; todo quedará sujeto a que pueda persuadir. El pusilánime le tiene horror al comienzo; el héroe lo enfrenta y exclama: ¡autenticidad! La autenticidad del héroe deja atrás hábitos, costumbres, mitos y se encara a transformar, a darle forma al cuerpo de su obra de arte. El que elige queda comprometido, el comprometerse implica fidelidad, la fidelidad da unidad, la unidad da permanencia. Él que ha conquistado el Yo de la autenticidad ha parido la realización del ser, y en ese momento el espejo de su vida reflejará su Yo soy.

Visto 5710 veces Modificado por última vez en Jueves, 26 Enero 2017 04:18
Marco Ornelas

Poeta y ensayista. Estudió Derecho en la Universidad La Salle (1997-2002); también ha recibido cursos de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guanajuato. En 2011 La editorial La Rana de Guanajuato, publicó su poemario: Variaciones de la voz alcanzando el tono. En 2013 la Universidad Iberoamericana, León, publicó uno de sus cuentos en la antología Poquito porque es bendito, . Obtuvo el primer lugar en el "Torneo de poesía Guanajuato 2014 (Adversario en el cuadrilátero)".

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