Viernes, 14 Abril 2017 14:24

EL ALCOHOL SE FILTRA ENTRE LOS VERSOS / Sergio García Díaz /

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EL ALCOHOL SE FILTRA ENTRE LOS VERSOS, LOS RASPA:

EUSEBIO RUVALCABA.

 

Eusebio Ruvalcaba Castillo Nació en Guadalajara, el 4 de septiembre de 1951, hijo de la pianista Carmen Castillo y el violinista Higinio Ruvalcaba.

La primera vez que vi a Eusebio Ruvalcaba, fue en una Feria del Libro Metropolitano, el antecedente director de la FILCDMX. En aquel entonces, 1995, se hacía en ExBimex. Presentaba una antología de cuentos, llamada Cuentos Pétreos. Ya para entonces había leído: ¿Nunca te amarraron las manos de chiquito? Jueves Santo; Hilito de sangre. Recuerdo bien que la empresa Bacardi, regalaba unos tragos. Eusebio agarro 5 o 6 cuabas y se las llevó a la mesa de presentación, las estuvo tomando mientras presentaba el libro en cuestión. Ese día intercambie unas frases con él, me dijo eres un lector perspicaz y siguió tomando.

Luego ya leí casi toda su obra: cuento novela, poesía, ensayo. Realmente era un escritor prolijo. Un demonio lo poseía de tal forma que sólo se puede explicar la forma de escribir mediante una disciplina férrea. Una vez me lo encontré tomando vino con Andrés (a él lo conocía de tremendas bohemias en El Lobo Estepario, en la calle de Gante, donde se reunía un grupo muy importante de escritores la mayoría nacidos en los 50, de los que Eusebio era parte), quien tenía una librería de puros libros de poesía cerca de la Casa del poeta López Velarde, Mardonio (tiene un programa en el Canal 22 sobre Alas y Raíces, poeta muy bueno y poeta que escribe en lengua indígena), Giles Díaz (poeta y excelente conversador, lo conocí a través de Beto Vargas, el Pornocrata, quienes con Giles Díaz había publicado una revista llamada Enredadera, por cierto Giles Díaz fue uno de los amigos de Eusebio quien lo acompaño hasta el último momento de vida de Eusebio), fuera de la librería había una mesita, los salude y me integre a la plática, ahí recuerdo platicamos de muchas cosas, de pornografía, de poesía, de música, de mujeres.

Eusebio llego a venir varias veces a Nezahualcóyotl, a presentar libros. Recuerdo bien porque luego de la presentación: Las memorias de un liguero y Cuarentonas. En una de esa ocasione me toco llevarlo a su casa, por allá por Tlalpan. Pasamos a echarnos unos tacos en la esquina de su casa. Era un ameno conversador, entre sarcástico y serio. Todo el camino fuimos tomando vino tinto. Realmente sorprendía la capacidad de ingerir alcohol. Creo que nos acompañó Joel Paredes, quien le pregunto de la vez en que agarró el auto de su padre y a la edad de 8 años lo saco de la cochera, dio una vuelta a la manzana y regreso el coche al estacionamiento. 

Después de esos encuentros, nos fuimos haciendo cómplices de borracheras, viajes, confidencias de otros escritores, dos anécdotas: una de Elías Nandino, me conto Eusebio que fue a visitar al Poeta Nandino, ya entrado en años le dijo a cierta hora que fueran al parque, en Guadalajara, que ahí le gustaba ir a ver la belleza. Que salían unos alumnos de secundaria y pasaban por el parque. Elías Nandino iba a ver pasar un mancebo diario un jovencito de 15 o 16 años, hermoso. La otra anécdota fue con mi amigo Alí Chumacero quien en una de esos días de los muchos que vivió Alí, lo invito a su casa, en San Miguel Chapultepec, una bella casa colonial. Aún vivía la Esposa de Alí Chumacero, la galerista Lourdes Chumacero. Estaban tomando alegremente y comentando cosas de hombre cuando llego la esposa de Alí y regaño a Eusebio diciéndole que como era posible que un chamaco sonsacará a su espeso, un anciano y los emborrachara. Eusebio salió de la casa de Alí, desconcertado. Y Alí simplemente guardo silencio. Cuando yo conocí a Alí Chumacero ya había fallecido su esposa (por cierto a la que le escribe el poema, su mejor poema, junto con poema de amorosa raíz, llamado El responso del peregrino, lo escribe una noche antes de su enlace matrimonial)

Puedo decir que en esos ires y venires de la vida, de mi amistad con Eusebio Ruvalcaba…hablamos de alrededor de 20 o más años de amistad. Varias veces lo lleve a Toluca, me solicito un apoyo mi amigo Francisco Javier Estrada que lo llevara en mi coche. Y de ida era un ir tomando y de regreso igual. Y allá platica y platica.

Nos invitaba a sus talleres de narrativa y poesía. En el Casetón, en Cantinas, en bibliotecas, íbamos Alberto Vargas y Yo una o dos veces a platicar con él y con sus talleristas. Y después nos íbamos a alguna cantina a seguir tomando y luego ya noche lo llevaba a su casa.

Fuimos a su homenaje con el Centro Cultural España, cuando cumplió 50 años, filmaron una película, beso a muchas muchachas, tomo y siguió besando muchachas. Como si fuera un Bukowski mexicano. Lleno total.

En Texcoco cuando le publicaron el libro: El sol le hace daño a los ancianos, nos reunimos en casa del poeta Rolando Rosas Galicia, llegó Eduardo Villegas, Marcial Fernández, José Conde Ortega, Arturo Trejo Villafuerte, Alberto Vargas, para celebrar la aparición del libro de Eusebio Ruvalcaba. Igual platicamos de todo, de la vida.

Nos encontramos algunas veces en el Faro de Oriente, en aquella ocasión hablamos de la música, en una de esas ocasiones nos encontramos con Emiliano Pérez Cruz. En otra ocasión lo habían llevado al Faro de Oriente Los Hermanos de la Uva, ya saben fotógrafo, mujeres jóvenes, alcohol y lectura de poemas de Eusebio. 

Como buen melómano e hijo de músicos, quizá a él le hubiera gustado ser músico. Entre sus frases célebres son: “Cuando una mujer escucha a Mozart su rostro se dulcifica”; la otra fuente de inspiración el alcohol: “El alcohol se filtra entre los versos. Los raspa. Hasta hacerlos que sangren. El alcohol es una bendición. Te habré los ojos y los oídos. Beethoven se aprecia más cuando de la sangre bulle el alcohol”; su relación con la beta más rica, los versos que nacen de abajo, del “lado moridor”, como dijera José Revueltas. En este sentido dice Eusebio: “Siempre serán superiores las metáforas emanadas de la sangre popular”. Otro aspecto el goce, el placer, la sensualidad y la sexualidad…el erotismos, por ello cada que veía al Beto Vargas le decía usted es mi maestro en el llevar el erotismo a lo porno sin perder lo literario. Junto al goce la muerte: “Estoy liquidado. Hoy es el día más feliz de mi vida”. Otra parte que apocaba el demonio y la transgresión que lo imbuía, era este. “El recato, la modestia, la prudencia, abren las puertas del alma” también lo vi siendo toda un alma pura. Y con las mujeres era todo un caballero, lo escuche y los vi, en distintos viajes en mi coche, enamorar y seducir a las mujeres (lo demás me lo guardo): “El hombre prudente está dispuesto a escuchar. Siempre inequívocamente”, él sabía escuchar a las mujeres. Descanse en paz este hermano del alma.                  

Poesía

Novela

Cuento

  • ¿Nunca te amarraron las manos de chiquito?, México, Planeta, 1990.
  • Jueves Santo. México, Joaquín Mortiz, 1993.
  • 1994: Cuentos pétreos México, Seix Barral, 1995.
  • Clint Eastwood, hazme el amor. México, Nueva Imagen, 1996.
  • Las memorias de un liguero. México, Daga Editores, 1997.
  • Amaranta o el corazón de la noche. México, Daga Editores, 2000.
  • Por el puro morbo, Daga, 2004.
  • El sol le hace daño a los ancianos. Texcoco, Universidad Autónoma Chapingo, 2006.
  • Al servicio de la música, Lectorum, 2007.
  • Gusanos, Lectorum, 2013
  • Domingo de ramos
  • 96 grados, Lectorum, 2015

 

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Sergio García Díaz

Sergio García Díaz (México, D.F., 1962). Reside en Nezahualcóyotl. Ha colaborado en revistas y periódicos. Parte de su obra literaria comenzó a ser publicada en antologías de cuento y poesía (La semilla del árbol, Tú vivirás para siempre, Amar el mar). Su obra individual está conformada por Border Lane (Mixcoat, 2002), La pasión por las moscas (cuento, Fontamara, 2006), Dos entradas por un boleto (Jano, 2003), Sueños de un chamán (Coyoacán, 2003), Pétalos de mar (Praxis, 2003), Animales impuros (Fontamara, 2006), Alicia en mi espejo (poesía, Praxis, 2006) y Bajos fondos (Praxis, 2009), entre muchos otros.

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