Martes, 28 Marzo 2017 08:31

Fernando Salazar Torres / Irradiador: motivos de edición y propuesta estética /

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Fernando Salazar Torres

Irradiador: motivos de edición

y propuesta estética

 

 

Irradiador. Revista de vanguardia. Proyecto internacional de nueva estética, bajo la dirección del poeta Manuel Maples Arce y del artista plástico Fermín Revueltas, logró tres números los cuales fueron editados durante los meses de septiembre, octubre y noviembre de 1923. Dicho proyecto pertenece a la vanguardia mexicana denominada Estridentismo y es la continuidad de un trabajo previo: la hoja Actual número 1 y el Manifiesto estridentista número 2, de diciembre de 1921 y de enero de 1923, respectivamente. Para tener un mejor acercamiento a estas fuentes, la Universidad Autónoma Metropolitana publicó su facsimilar, en 2012, gracias a las investigaciones de Evodio Escalante y Serge Fauchereau. Esta reciente publicación reúne los tres números y es un material de enorme valía. Considero tres aspectos manifiestos que hicieron posible la edición de la revista Irradiador.

            El primero de tales motivos se asocia a la consecuencia ideológica respecto a la circulación de revistas en la década del 20 del siglo pasado, específicamente las de carácter vanguardista. En ese momento, Francia ya era la cuna de la cultura, la capital del arte moderno, y la ciudad parisina había alcanzado el progreso, y un ejemplo de esto es la torre de hierro del arquitecto Gustave Eiffel, construida en 1889, misma que sería el tema principal en la obra de muchos artistas de la época. Posterior a la primera guerra mundial, 1914-1918, resultaba problemático realizar cualquier trabajo editorial dadas las dificultades geográficas y económicas. No obstante, entre las primeras publicaciones con dicha tendencia, se encuentran las revistas sic, Nord-Sud, La Bataille Litérature, L’Action, La Vie des Lettres, Dada y L’Esprit Nouveau. Así, Irradiador formó parte de esta actividad histórica, que buscaba la fusión cosmopolita; es decir, internacionalizar el arte en sus múltiples manifestaciones.

            El segundo aspecto se asocia al uso del adjetivo “internacional”, añadido en la portada de la revista, y refiere a la intención de Maples Arce por la expansión y la unificación del movimiento estridentista. Dicho fin consistió en aliar arte y revolución. Esto se puede confirmar a lo largo de las páginas, pues son evidentes los contenidos sociales, revolucionarios y el ideal libertario de muchos de los artistas que publican. Entre lo que destaca se pueden mencionar los grabados en madera de Jean Charlot, los ensayos sobre el petróleo y la pintura “Los Mineros” de Diego Rivera. Esta última aparece en la portada del segundo número. Igualmente los movimientos revolucionarios de Rusia, en 1905 y 1917, marcan los intereses políticos y sociales de varias generaciones durante el siglo xx.

Por otra parte, está presente la importancia de una teorización estética. Esto representa el tercer motivo. Aparece un ensayo breve en cada uno de los tres números. El primero de ellos, “A la nariz del guarda- avenida que aprende por exceso de velocidad”, de Polo As, pseudónimo de Pedro Echeverría. De una gramática humorística y cortada en su enunciado, plantea que el arte, hasta ese momento, no había servido más que para contemplar, deleitar y dormir, pero no para aventurarse; por ello, sugiere que el blanco, una forma artística de nombrar a la casualidad y a la causalidad, el pensamiento en blanco es una forma de creación. La diversión del arte consiste en la risa que provoca esta forma de azar y no en la imitación de la realidad.

            El segundo ensayo aparece en el número dos: “El estridentismo y la teoría abstraccionista”, de Arqueles Vela. Comienza con una advertencia: El estridentismo no es una teoría estética. Se invita a crear un arte personal, sincero, puro, desordenado, abstracto, incoherente y arbitrario. Por lo demás, Vela insiste en la personalización del arte; es decir, es necesario llevar hasta sus máximas consecuencias el subjetivismo creador.

Las innovaciones del grupo estridentista: la figura indirecta compuesta y las imágenes dobles—no dobles a la manera creacionista— han revolucionado no sólo [sic], la forma que es lo menos importante en una renovación, sino la ideología, la manera de interpretar la armonía del universo. La poesía está en esa música luminosa desenrrollada por la rotación de las esferas. Y esa simultaneidad de armonías logradas sin tiempo, ni espacio, sin sujeto, es lo que hace nuestra teoría abstraccionista. (Vela, 2012. “El estridentismo y la teoría abstraccionista”. Énfasis mío)

Entonces, el proceso creativo del estridentismo radica en separar o suprimir al sujeto del plano de la realidad (existencia) para que, aislado del mundo, el sujeto construya un lenguaje puro, sin referencia material alguna. Este ensayo es capital para comprender las tendencias estéticas de la revista Irradiador y sus promotores. Finalmente sí existe una teorización para el movimiento artístico.

En el tercer número aparece un ensayo raro y atractivo, “La audición colorida y las sinestesias en los ciegos”. Fauchereau menciona que pertenece a Maples Arce, aunque el texto originalmente se publica de modo anónimo. El autor del documento explica que su acercamiento a la audición colorida en los ciegos pertenece a una investigación que le fue posible realizar en la Escuela de Ciegos de Villeur Canne, en Francia. Es muy posible que la asociación hecha, entre los distintos sentidos, en este manifiesto poético haya sido útil para desarrollar la estructura de la metáfora en la obra de Maples Arce, específicamente dadas las correspondencias que se logran entre los diferentes sentidos, las cuales pueden producir otra realidad nueva, idea que resulta fundamental no solo para el estridentismo, también para todas las vanguardias.

Si a esto se agrega el término figura indirecta, la cual se define como la “visión lograda con dos sugerencias desiguales sintaxicamente[sic], y que ensambladas indeológicamente[sic] establecen una relación incoercible”, se observa que las correspondencias no se limitan al principio de realidad (adecuación entre el objeto real y su representación mental), por lo cual el pensamiento es quien crea tales asociaciones libres sin tomar mucho en cuenta la experiencia común. Esta conceptualización, igualmente, es identificable con la noción de imagen, perteneciente a Maples Arce, misma que ya es manifiesta en la hoja número 1 de Actual.

Esta explicación es idéntica al contenido de otro manifiesto, La creación pura, del poeta chileno Vicente Huidobro, publicado en 1921: “Veremos enseguida cómo el hombre, producto de la Naturaleza, sigue en sus producciones independientes el mismo orden y las mismas leyes que la Naturaleza”. Es necesario especificar que la visita de Huidobro en España, entre los años de 1918-1921, detonó el movimiento ultraísta, pues Rafael Cansinos Assens le abrió las puertas para publicar algunos poemarios y otros poemas sueltos en distintas revistas. Es decir, el creacionismo es el motor inmediato del ultraísmo. Además, habría que revisar el inciso vii de la hoja 1 de Actual donde se afirma que el movimiento estridentisra es un sincretismo de todas las estéticas de vanguardia. Y en el punto xii aparece una negación a la vanguardia italiana, el Futurismo, a favor de una postura actualista.

Por último, tal desconocimiento que se afirma sobre el Futurismo, debería considerarse para revalorar la postura estética del Estridentismo. Los poetas de esta vanguardia mexicana se caracterizan por incluir elementos de la ciudad y su modernización. No ha sido el Futurismo quien,  primeramente, planteó estos rasgos como parte de su estética, con anterioridad el poeta belga, Émile Verhaeren, publicó Las campañas alucinantes (1893) y Las ciudades tentaculares (1895), y estos poemarios ya cantaban a la ciudad moderna de forma bastante visionaria, incluso previo a la vanguardia italiana. Es necesaria una revisión a este poeta para una próxima recuperación.

Visto 7472 veces Modificado por última vez en Martes, 18 Abril 2017 05:01
Fernando Salazar Torres

Fernando Salazar Torres: (ciudad de México, 1983). Poeta, ensayista y gestor cultural. Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa (UAM-I), también obtuvo el grado de Maestría en Humanidades (UAM-I). Ha publicado el poemario Sueños de cadáver (el golem editores, 2010) y Visiones de otro reino (el golem editores, 2015). Su poesía y ensayos se han publicado en distintas gacetas y revistas literarias impresas y electrónicas. Cofundador del grupo Literagen y subdirector de la revista de crítica literaria el golem. Coordina, con golem editores, las mesas críticas sobre literatura mexicana, “Crítica y Pensamiento sobre la poesía y la narrativa en México” y “Vértice en el tiempo. Reunión de poetas”. Dirige, junto con el poeta Hugo de Mendoza, el Taller Literario el golem. Además colabora en la revista literaria “Letralia. Tierra de Letras” con la sección “Voces actuales de México”, que consiste en la difusión de la poesía mexicana de nuestro tiempo.

 

 

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