Alejandro Martínez Lira

Alejandro Martínez Lira

Libro publicado: Martínez Lira, Alejandro. En la garganta del insomnio. México, Versodestierro, 2007 (Colección Las cenizas del quemado, 8) En libros: Echeverría, Adán. Del silencio hacia la luz: mapa poético de México (Vol.III). Mérida,Yucatán, Zur, 2008.  Vergara, Iván. II Recital Chilango Andaluz. Antología. Sevilla, El Cangrejo Pistolero, 2008. Revistas, periódicos: Martínez Lira, Alejandro.”Mis labios son ocaso entre el viento frío” y “Asedio” en la revista de poesía Ex libris, Alicante (España), 2007, núm. 8. Martínez Lira, Alejandro. “Palabra” en El Mollete Literario, México, 15 de febrero 2014, núm.15. Colaborador: En el períodico mensual ¡UNÍOS! Órgano informativo de Unidad Obrera y Socialista. Próximo proyecto poético: "En la revuelta de tus segundos".

Viernes, 30 Abril 2021 00:05

Pesa la llovizna Alejandro Martínez Lira

 

 

Pesa la llovizna

Alejandro Martínez Lira

 

Pesa la llovizna. Pesa inmensamente sobre la noche,

y también debajo del silencio.

Pesa sobre mi voz, menos voz cada minuto,

menos sílaba,

aullido moribundo de un cuello muerto.

Pesa ahí donde mi voz escala

el fuego y se queda como el último

bastión de mis cenizas.

Pesa en mi cara y en sus restos, pesa en mis labios

taxidermia húmeda del olvido.

Pesa la llovizna inmensamente sobre la noche.

Pesa.

 

 

 

 

Última canción de junio

Alejandro Martínez Lira

A Lizi

 

 

Gota a gota tu voz

me induce a los siglos de la madrugada,

a su vivo fuego de primavera herida,

y a su aliento de lunas

que se quiebran de junio.

Viajero de tus labios, me adentro

a sus vaivenes

y a sus países

de desvelos, de sed de noche y de abismos.

Aquí estoy a esta hora:

viajero y sacerdote de los tetramorfos

que se enselvan en los evangelios

de tu cuerpo;

                      voy loco;

y en el oráculo de mi carne 

invoco los signos de tu lumbre, el escorpión

de tus venas, la tierra roja y

tu cintura.

Segadores de la noche y de las nubes

nos llevan a los secretos

de este sol callado que nos desviste

y que nos ha desnudado ya hasta la palabra

de esta última canción de junio.

 

 

 

 

 

Afuera

A Lizi

 

Afuera, lo sé, la gente

desaparece, es asesinada,

afuera guardias y policías,

lo sé, con sus toletes continúan

hiriendo. Afuera epidemias

de tristezas y de muerte;

epidemia de podredumbre

en los palacios de gobierno

y en las cámaras legislativas.

Sin embargo, te sé

adentro de esta madrugada,

ahí, con un poco

de junio en tu voz semidormida,

tu voz, desmenuzándose,

en mi desasosiego,

ahí, sobre la tregua desnuda

de la madrugada.

Te sé aquí adentro, isla última

de esta hora, luz húmeda,

tiempo destruido en tus labios.

 

 

 

 

 

Mi voz es
nuevamente un vacío

Alejandro Martínez Lira

 

 

 

Con el que me llamo y también respondo,
soledad, sin destino, con mi nombre,
la soledad; escombros.

Mi voz es la nada,
una flor que muere, ya seca,
casi polvo, ya muerte
- tanta muerte sin oído-
una sed que quema
estos labios rotos.
Palabra tan seca, mi voz, sin labios,
tuyos
o míos, es agua asentada,
es ya sombra, niño muerto,
cercano, tibio todavía,
luna callada,
tibio de beso fresco, muerte,
ocaso: mi voz:
un viejo trapo de mortaja.

 

 

Me pierdo en la garganta del insomnio

 

Me pierdo entre la garganta del insomnio

en la noche que levanta siglos. Mi temor

de cuerpo dividido en sombras;

los muros, mi voz: los cristales.

Mi descuido de no saber lo que pasa.

 

Sólo entiendo tus labios, desnudos, concretos

sobre la insalvable isla de los míos;

sólo entiendo tu carne, tus manos, la noche

todo lo que salva a mi muerte

de morir fuera, distante,

afuera de todas las fronteras de tu carne.

 

Se derrumba mi cuerpo sobre la noche;

mi insomnio se sabe en otros ojos, otra boca.

No hay nombres, idiomas, alfabetos,

y lo que no es tiempo es conjuro,

es mundo; entiendo, son labios:

todo lo que salva a mi muerte

de morir fuera, distante, muy afuera

de todas las fronteras de tu carne.

 

 

 

 

Me llegaron noticias de tu muerte

Alejandro Martínez Lira

 

A Marcella “Sali” Grace Eiler

 

Hoy me llegaron noticias de tu muerte

y no las creo.

Sin embargo, el día

silencio a silencio se vuelve a mi cara

y el aire

poco a poco se confunde

como un vuelo de pájaros que retoñan de tristeza.

Me doy cuenta entonces que es verdad:

que tu cabello,

revuelto de sierra, es

            el acantilado

en que el vértigo de la muerte

desbarranca sus dedos;

               que tu sonrisa

alborozada de luna

estalla de ausencia

como mil libélulas enloquecidas

hacia las sombras casi cielo

                             del ocaso.

Me doy cuenta de que es verdad: las horas y el día

palabra a palabra palidecen,

y te descubro sin fin

con tus pasos detenidos; con un baile

que enmudece;

con la plática interrumpida en tus labios;

             con mi silencio vivo sin el tuyo.

Me llegaron noticias,

                                  noticias tuyas de tu muerte…

 

 

 

No estás

 

El silencio se clava en la lluvia;

no estás, y el vacío de todos

estos días

de muerte, de todos estos años

de madrugadas de septiembre,

se sacude

como el colibrí

de la ceniza y de las sombras,

arquitectura del aire

que cicatriza en la palabra.

Escribo

en la humedad de los aguaceros.

Recojo

algunos restos de la lluvia

mientras mi cara hoy

se desmaya sobre tu muerte,

entonces mi rostro

un poco, se describe,

un poco más muerto.

 

 

 

No morí a los veintisiete años

Alejandro Martínez Lira

Traduction de Miguel Ángel Real

 

 

 

Je ne suis pas mort à vingt-sept ans

 

Je ne suis pas mort à vingt-sept ans. Je suis une ombre

tremblante qui se traîne dans la chair ;

ma peau se lézarde sans rien à raconter,

rien sur la nuit,

mort reportée

avec la mélodie de l'insomnie dans mes cheveux.

Je suis témoin

de mes mains vides et de ma parole brisée ;

de l'autre côté de mes veines

il y a une chanson de Robert Johnson

qui comme un rêve

péniblement parcourt la nuit

et se lève dans mes lèvres

froids de cadavre qui répond encore

à mon nom.

Je ne suis pas mort à vingt-sept ans et la mort

a raison de danser

près de ces décombres d'oubli que je suis,

ombre accidentelle et assoupie, étrangère

et intruse à chaque pas ;

malvenue.

Je ne suis pas mort.

Et me voici :

triste copie de la lumière, de la nuit et de la chair,

vers fatigué où je m'exile,

écho mutilé qui se blottit

entre les voix d'une vieille chanson de Janis Joplin

de Jim Morrison ou de Jimmy Hendrix.

 

*

No morí a los veintisiete años

 

No morí a los veintisiete años. Soy una sombra

temblorosa que se arrastra por la carne;

mi piel se agrieta sin historias que contar,

nada sobre la noche,

muerte aplazada

con la melodía del insomnio en mi cabello.

Soy testigo

de mis manos vacías y de mi palabra rota;

del otro lado de mis venas

hay una canción de Robert Johnson

que como sueño

en pena recorre la madrugada

y amanece en mis labios

fríos de cadáver que aún responde

a mi nombre.

No morí a los veintisiete y la muerte

acierta en bailar

junto a estos escombros de olvido que soy,

sombra accidental y adormilada, extranjera

e intrusa a cada paso;

malvenida.

No morí.

Y aquí estoy:

triste remedo de la luz, de la noche y de la carne,

verso cansado en que me exilio,

eco mutilado que se acurruca

entre las voces de una vieja canción de Janis Joplin,

de Jim Morrison o de Jimmy Hendrix.

 

Retrato de agosto

 

 

 

Sombras de lluvia en tu rostro que miro fugarse en la tarde

mientras las calles salpican las luces mojadas de agosto.

 

Casi la noche ensordece en tus labios de niebla perfecta,

casi ya dicen silencios que entienden mi piel en insomnio.

 

Siglos de ocaso que cruzan la lluvia en tu pelo desnudo,

siglos en vela, también soledad de la carne que muere

diario en sensual mortandad de la lluvia cansada de agosto.

 

 

 

 

 


 

 

Camino la tarde

 

 

 

Camino la tarde

y cabizbaja invoca a la noche

y la noche viene

con sus alas de agosto,

con su idioma de nieblas

y aves en sombra.

Volteo:

revoloteando está ahí

en la oscuridad

                          y la rebeldía,

amaneciendo

en los mil rostros de la noche y de la lluvia:

tu sonrisa

que hace sonrojar de libertad

                          a mi silencio.

 

 

 

La mirada que te espera

Alejandro Martínez Lira

 

 

 

 

Te nombro cuarenta y tres veces noche;

cuarenta y tres mil veces entre sombras

los labios se agrietan entre tu nombre

de esta niebla que nace de mi boca.

 

Jamás pensé yo que entre las mil voces

en que busco tu sonrisa y tus bromas,

responda mi voz sola sobre el borde

de tu voz que no escucho ni mi nombra.

 

Has entrado al limbo de los ausentes;

yo revuelto en este otoño en tormenta

ya vago padre, madre, hijo y muerte

 

que anda tan viva en las incertezas

de esta infamia que quema hasta los dientes

y también la mirada que te espera.

 

 

 

 

Muerta la lluvia

 

 

Alejandro Martínez Lira

 

Muerta la lluvia de septiembre cae,

gota en tormenta de los labios secos,

secos de noche y de la sed que sangra

voz sin justicia.

 

Buscan las madres de Ayotzinapa, gritan;

padres que en lágrimas ya quiebran sombras,

donde los hijos se soñaban viento:

hallan dolores.

 

Gritos y voces se desploman lumbre,

noche de otoño que se enciende rabia,

noche de otoño interminable y yerma:

grito de otoño.

 

 

 

Provocaciones lingüísticas

Alejandro Martínez Lira

 

 

Sólo como un humilde acto de provocación quiero opinar un poco sobre el llamado desdoblamiento de sustantivos en femenino y masculino. Desde hace tiempo deseo hacerlo. Los argumentos para sólo utilizar sustantivos masculinos para que abarquen también su correspondiente femenino (por ejemplo: niños para nombrar a los niños y a las niñas) se basan ante todo en las opiniones de la Real Academia Española de la Lengua. Si bien la RAE es un importante referente, no es, por lo menos para mi y TANTOS y TANTAS más, la gran verdad de nuestro idioma. Confieso que, para empezar, me molesta el adjetivo “real” de esta institución, cuando no somos POCOS ni POCAS quienes no creemos en realezas, ni derechos divinos ni monarquías y, si con orgullo una institución asume tal adjetivo, qué podemos esperar de muchas de sus posturas, creo yo.

     Creo que la lingüística nos ha enseñado algunas cosas, entre ellas, que la lengua no pertenece a una Academia sino a los hablantes. Ya Ferdinand Saussure observaba que la lengua es un producto social y un producto de las convenciones. También es muy sabido, creo que no hace falta ahondar tanto en la filosofía del lenguaje, que es a través de la lengua que organizamos el mundo, muestra nuestra concepción de éste y de nuestras sociedades. En el mismo Cratilo, de Platón, ya se habla sobre la lengua para comprender la realidad,. Quiero aclarar que no comulgo con la concepción del origen natural de la lengua defendida por Cratilo, y por el mismo Platón (que es algo así como la concepción purista de la RAE), sino con la concepción de Hermógenes, que al fin y al cabo, el tiempo, con los estudios de Saussure, demostró que era correcta: la lengua como producto de la arbitrariedad y las convenciones sociales.

     También el mismo Eugenio Coseriu magistralmente observó la gran movilidad social de la lengua; su relación con diversos aspectos de la política; observó a la comunidad como creadora y renovadora de su expresión oral. También es un hecho que las sociedades cambian, se renuevan y las lenguas junto con ellas: se dejan de nombrar objetos, comportamientos; la morfología y la sintaxis se modifica, aunque más lentamente; la semántica cambia en no pocas palabras y frases; porque hay cosas que ya no se nombran y hay nuevas que nombrar.

    Les guste o no a MUCHOS y a MUCHAS, nuestro español sí es masculino, sí muestra una estructura claramente patriarcal, entendido el término como la institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres, incluso, también sobre el comportamiento de los mismos hombres. También es cierto que nuestras sociedades están cambiando y las reivindicaciones de los derechos de la mujeres crece ( ahí está la manifestaciones realizadas, por ejemplo, el 24 de abril de 2016 que tanto incomodó a TANTAS y TANTOS, ante todo a los hombres, ante todo a mí, porque a algunos nos llevó a cuestionarnos de tantas cosas arraigadas).

     Apropiarse e incluirse en el idioma se ha convertido también en una batalla. ¿Recuerdan cómo sólo estaba reservado generalmente para hombres vocablos como “pinche”, “cabrón”, y otros más porque no eran propios de las mujeres? Se presionaba para que parte del vocabulario de este vocabulario altisonante (porque cuando se pronuncian suenan muy alto) estuviera censurado para ellas. Ellas, sin permiso alguno, se han apropiado actualmente de esa parte vedada de nuestro idioma.

     La lucha contra una lengua no sexista es fuertemente atacada por la RAE. El decir, por ejemplo, “compañeras y compañeros”, dice, según la RAE, que el “desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas” (http://www.rae.es/consultas/los-ciudadanos-y-las-ciudadanas-los-ninos-y-las-ninas). Vaya argumentos, más relacionados con el purismo que con la razón. Sabemos muy bien que en la evolución de la lengua la economía de la lengua no es una regla absoluta en el hablante, porque no podríamos entonces explicarnos las tantas perífrasis verbales del español, respecto a formas más sintéticas del latín, explicar, por ejemplo, como cedió la estructura de la voz pasiva latina, (más sintética) por la estructura que utiliza actualmente el español (notablemente analítica). Por otro lado, por supuesto que se funda la utilización de estos desdoblamientos del sustantivo en una realidad extralingüística, pues son también las realidades extralingüísticas las que transforman y dan vida a nuestra lengua.

     También ahí está Ignacio Bosque, de la Real Academia Española, que, entre otras cosas, se duele que en los nuevos manuales y guías del lenguaje no sexista, no se inviten a especialistas, es decir, que sólo los académicos tienen dominio sobre la lengua, LOS y LAS hablantes que reflexionan sobre la lengua, quienes la hablan, quienes llegan a las nuevas convenciones, no tienen mérito alguno.

     Al fin y al cabo, la Real Academia Española de la Lengua no es señora ni reina de nuestro español, y, por muy “real” que sea, hay quienes no agachan la cabeza ante esas “realezas”. Que se queden con su reaccionario español, que lo defiendan, pues, al fin y al cabo desde el abajo también se construye y reconstruye otro más incluyente. Ya el español nos irá mostrando soluciones, ya LOS y LAS hablantes las irán encontrando para reconstruir y construir un idioma incluyente.

 

 

 

Provocaciones lingüísticas

Alejandro Martínez Lira

 

 

 

Sólo como un humilde acto de provocación quiero opinar un poco sobre el llamado desdoblamiento de sustantivos en femenino y masculino. Desde hace tiempo deseo hacerlo. Los argumentos para sólo utilizar sustantivos masculinos para que abarquen también su correspondiente femenino (por ejemplo: niños para nombrar a los niños y a las niñas) se basan ante todo en las opiniones de la Real Academia Española de la Lengua. Si bien la RAE es un importante referente, no es, por lo menos para mi y TANTOS y TANTAS más, la gran verdad de nuestro idioma. Confieso que, para empezar, me molesta el adjetivo “real” de esta institución, cuando no somos POCOS ni POCAS quienes no creemos en realezas, ni derechos divinos ni monarquías y, si con orgullo una institución asume tal adjetivo, qué podemos esperar de muchas de sus posturas, creo yo.

     Creo que la lingüística nos ha enseñado algunas cosas, entre ellas, que la lengua no pertenece a una Academia sino a los hablantes. Ya Ferdinand Saussure observaba que la lengua es un producto social y un producto de las convenciones. También es muy sabido, creo que no hace falta ahondar tanto en la filosofía del lenguaje, que es a través de la lengua que organizamos el mundo, muestra nuestra concepción de éste y de nuestras sociedades. En el mismo Cratilo, de Platón, ya se habla sobre la lengua para comprender la realidad,. Quiero aclarar que no comulgo con la concepción del origen natural de la lengua defendida por Cratilo, y por el mismo Platón (que es algo así como la concepción purista de la RAE), sino con la concepción de Hermógenes, que al fin y al cabo, el tiempo, con los estudios de Saussure, demostró que era correcta: la lengua como producto de la arbitrariedad y las convenciones sociales.

     También el mismo Eugenio Coseriu magistralmente observó la gran movilidad social de la lengua; su relación con diversos aspectos de la política; observó a la comunidad como creadora y renovadora de su expresión oral. También es un hecho que las sociedades cambian, se renuevan y las lenguas junto con ellas: se dejan de nombrar objetos, comportamientos; la morfología y la sintaxis se modifica, aunque más lentamente; la semántica cambia en no pocas palabras y frases; porque hay cosas que ya no se nombran y hay nuevas que nombrar.

    Les guste o no a MUCHOS y a MUCHAS, nuestro español sí es masculino, sí muestra una estructura claramente patriarcal, entendido el término como la institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres, incluso, también sobre el comportamiento de los mismos hombres. También es cierto que nuestras sociedades están cambiando y las reivindicaciones de los derechos de la mujeres crece ( ahí está la manifestaciones realizadas, por ejemplo, el 24 de abril de 2016 que tanto incomodó a TANTAS y TANTOS, ante todo a los hombres, ante todo a mí, porque a algunos nos llevó a cuestionarnos de tantas cosas arraigadas).

     Apropiarse e incluirse en el idioma se ha convertido también en una batalla. ¿Recuerdan cómo sólo estaba reservado generalmente para hombres vocablos como “pinche”, “cabrón”, y otros más porque no eran propios de las mujeres? Se presionaba para que parte del vocabulario de este vocabulario altisonante (porque cuando se pronuncian suenan muy alto) estuviera censurado para ellas. Ellas, sin permiso alguno, se han apropiado actualmente de esa parte vedada de nuestro idioma.

     La lucha contra una lengua no sexista es fuertemente atacada por la RAE. El decir, por ejemplo, “compañeras y compañeros”, dice, según la RAE, que el “desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas” (http://www.rae.es/consultas/los-ciudadanos-y-las-ciudadanas-los-ninos-y-las-ninas). Vaya argumentos, más relacionados con el purismo que con la razón. Sabemos muy bien que en la evolución de la lengua la economía de la lengua no es una regla absoluta en el hablante, porque no podríamos entonces explicarnos las tantas perífrasis verbales del español, respecto a formas más sintéticas del latín, explicar, por ejemplo, como cedió la estructura de la voz pasiva latina, (más sintética) por la estructura que utiliza actualmente el español (notablemente analítica). Por otro lado, por supuesto que se funda la utilización de estos desdoblamientos del sustantivo en una realidad extralingüística, pues son también las realidades extralingüísticas las que transforman y dan vida a nuestra lengua.

     También ahí está Ignacio Bosque, de la Real Academia Española, que, entre otras cosas, se duele que en los nuevos manuales y guías del lenguaje no sexista, no se inviten a especialistas, es decir, que sólo los académicos tienen dominio sobre la lengua, LOS y LAS hablantes que reflexionan sobre la lengua, quienes la hablan, quienes llegan a las nuevas convenciones, no tienen mérito alguno.

     Al fin y al cabo, la Real Academia Española de la Lengua no es señora ni reina de nuestro español, y, por muy “real” que sea, hay quienes no agachan la cabeza ante esas “realezas”. Que se queden con su reaccionario español, que lo defiendan, pues, al fin y al cabo desde el abajo también se construye y reconstruye otro más incluyente. Ya el español nos irá mostrando soluciones, ya LOS y LAS hablantes las irán encontrando para reconstruir y construir un idioma incluyente.

Arte gráfico el SEIS

 

Noche de tu nombre

 

 

Noche de tu nombre.

El sudor platica

sus secretos

al escalofrío

de los sueños que nunca

llegaron.

Siglos de deseo

danzan en mis poros

que se derrumban

aguja

de las sombras

que se clava

en el desnudo que te cubre.

Noche de tu nombre.

            Mi voz

se moja en las arenas

del sol casi lluvia

de tus ingles;

y el calor,

           mientras tanto,

es certeza

que se enamora

de la piel

y sus silencios que cruzan                

             de tu vientre,

a la voz de luna menguante

de la madrugada.

Alejandro Martínez Lira

Página 1 de 2