Martes, 21 Febrero 2017 17:45

Humo Sólido: Cuando ya todo esté prohibido

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Humo Sólido 9. Decir la imagen

El número 9 de Humo Sólido marca un momento de alta importancia en la historia (breve pero intensa) de esta hoja de poesía. Es un número que nos marca por dos cosas: primera, porque Mónica Martz es la primera mujer publicada en la hoja; y segunda, porque el propósito que los editores, en conjunción con poetas y fotógrafos invitados (Yuri Valecillo, Érick Marvaz, Rogelio Cruz, Beatriz González, Chay Martínez y Ana Karen Jiménez, entre estos últimos) se han esforzado en estructurar, es ya un logro visible. Estamos, pues, ante un producto que logra la cohesión poético-fotográfica.

Al respecto, no nos resulta ocioso repetir que Humo Sólido es un poemario reproducido cinco mil veces y que por tanto existen también cinco mil copias de una fotografía que golpea visualmente a más un lector por hoja. Ahora, por ejemplo, el juego del espejismo en la fotografía de Bruno Bresani, da testimonio de lo visible y lo invisible: Martz se mira en el humo y lo que está delante, lo que no está frente al objetivo pero que el objetivo sí ve, responde. La imagen, luego, es un diálogo entre el sujeto y su entorno. Una fotografía que me habla de lo desconocido oculto en lo obvio y de lo conocido enrarecido.

Hablando ahora de los poemas de Mónica Martz: “Gracia primera”, poema inaugural de esta edición, vuelve a lo que hemos reconocido en la primera cara de la hoja, y advierte sobre la ruta que seguirán los textos que el lector está comenzando. llumina un acantilado tormentoso: tormentoso de agua y tormentoso de sombra; sombra como tejido de lianas. Posteriormente, Martz avanza a “otra” locación de reposo. Así dos reposos se tejen también, el ya enunciado y el que sugiere “Nimbus” (segundo poema): el “hotel de espesor de miedo”, sitio donde el sueño siempre ha sido resguardado y donde el tiempo tarda en escurrirse. El letargo, la resaca, la lenta comprensión de un cuarto habitado tantos años. Otra vez el agua; el agua siempre. El flujo. El trayecto. Martz concluye: "debi ser volcán / imperceptible ". Una nota sobre el espejo para pensar todo lo que pudo haber sido abrasado por nuestro incendio.

Cuando leo los dos últimos poemas caigo empero en una trampa o caigo una vez en algo en lo que ya había caído: al comentar el número 5 de Humo Sólido, en el cual el poeta invitado es Roberto López Moreno, yo proponía que el arte más visual es la poesía. Hoy, con la breve muestra del trabajo de Mónica Martz lo reafirmo. Analizar sus  poemas obliga a un ejercicio casi fotográfico. En XXX, por ejemplo, la imagen dice: "palpar tu triángulo (equilátero) / aspirar los espectros de tus vidas". Una imagen de Dios consumiendo la vida humana, la vida nacida de ella y aspirada por lo supremo. Y así cada verso.

Tarkosvki decía que lo que nos hace a imagen y semejanza de Dios es la capacidad de creación. Reitero por ello que la poesía es un ejercicio divino. Quizá el ejercicio más cercano a la Imagen (así con mayúscula). Esta selección de poemas de Martz nos acerca hacia una animación, una entrega de vida a la palabra, que la poeta otorga también a los elementos con los que cuenta para que avancen y caigan. La experimentación es evidente. Los recursos líricos no son anticuados y hasta podría decirse que son refrescantes para el objetivo de la propia Martz que -me aventuraré a decirlo- es invitarnos a ser conscientes de la vibración de lo que nos rodea y de nosotros mismos; es decir: del dialogo de los átomos y del dialogo del espíritu con el espíritu.

Cristian Galicia // CDMX 2017

Humo Sólido no. 09 // Cuando ya todo esté prohibido // Ciudad de México, enero-febrero 2017

Gracia primera

en el principio

había lianas y ramas

las sentía por primera vez

forcejeaba

para no colgarme de ellas

dividían el acantilado

del centro

donde todo nace

entre ellas:

espesor

oscuridad

tormenta

una gracia densa

ahí me posaba

siempre he sido

una mujer de espaldas

²

Nimbus

Desperté

en un cuarto

de hotel

ya sin equipaje

tantos años dormida

llovía

la cama suntuosa

flotar

en aquel cuadrado

donde los sueños

te alcanzan

con sus brazos

debí ser volcán

imperceptible.

ª

X-X-X

despójate de la blusa

dijo Dios

deja caer los botones descalcificados

quiero lamer el equinoccio de tu pecas

hundir las espadas de mis dedos entre tus costillas

vasta cumbre de anís

palpar tu triángulo (equilátero)

aspirar los espectros de tus vidas

como hiena

como higuera

rasgar el esmalte de tus huesos

porvenir incierto

crepúsculo

escalera tomada desde abajo

la canción del cielo

aullaba noche

me consumió

y fui malaquita punzante

y sociedad en extinción

escarpa fragmentada

gran raíz

en una hoja blanca de cielo habilité para ti:

puerta sin cerradura

zapatos sin nunca andar

para que entres vacía, avanzando sin pasos

y estés presente

en la masacre de tu propia vanidad

soy Dios

lluevo desnudez

no te miro, te penetro

retiro tu cáscara

miro tu permanente anochecer

en tu baño de vapor lúcido

en la ilusión absurda

de que tengas alma

en la nula lealtad que ofrece tu sombra

dejo que las partículas

de mis huesos astillados

se lleven tus decepciones

los jadeos de tu volcán

las contorsiones de tu alma

el silencio

         avanza

la greda

se convierte

         en nuestro final.

Consumación

vergüenza y destierro

pecho encarcelado

liberación : respiración

dimensión naturalista

cerraduras a oscuras

piso levantado

acceso denegado

¿por qué no tengo alas?

no tocar

tomar posesión

el pasado duerme ahí

árbol de higos seco

lo que se esconde

lo que puedo rescatar

clarividencia

afrontar el peligro

olvidar la razón

aguas estancadas

caminar digno

delineador negro

como presa que contiene

inmersión

abstracción

deleite

patas de palo

rocas de lava comunicantes

bardas etéreas

ira contenida

ojos de sabueso

autohumillación

escalofríos

pasos que concluyen

dios que observa

demonios caritativos

nubes de llanto que suspira

números escondidos

el amor palpita

el amor salva

el amor llama a soñar

campana que despierta

el amor y la infancia

vendas y suero

examen de conciencia

el amor dentro de un tronco

el tronco siempre vivo

el tronco salvavidas

como última imagen

al entregar el cuerpo.

Mónica

Martz

Humo Sólido: Cuando ya todo esté prohibido // Coordinación: Mario Guzmán - Daniel Olivares// Redacción: Cristian Galicia // Colectivo de colaboradores: Jesús Garrido, Carlos Yusti, Roberto López Moreno, David H. Rambo, Ulises Zamora, Uriel Reyes Deloya // Yuri Valecillo, Beatriz González Lezama, Chay Martínez, Érick Marváz, Rogelio Cruz, Karen Jiménez.


[1] [1]Humo Sólido: cuando ya todo esté prohibido. Coordinación: Mario Guzmán / Daniel Olivares. // Poeta número 9: Mónica Martz/ Fotógrafo Bruno Bresani.

 

Visto 7462 veces Modificado por última vez en Martes, 21 Febrero 2017 18:12
La Piraña

Piraña es una palabra que proviene del tupí-guaraní, donde pira significa pez y raña es diente o cortador. Por lo tanto, piraña significa pez de dientes o pez que corta. Las pirañas son carnívoras, comen insectos, peces, pequeños animales que caen al agua y en general pueden comerse cualquier animal. Poseen poderosas mandíbulas armadas de dientes triangulares afilados (que usan como unas tijeras para picar y triturar la carne de sus presas). Son atraídas por la agitación de las aguas y el olor a sangre. Las especies más peligrosas de pirañas son La negra o Pez tigre, La piraya, La roja y la de Boca de fuego

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