Lunes, 27 Marzo 2017 04:42

Testamento en vida y otros poemas / de Françoise Roy /

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Testamento en vida

y otros poemas

 

de Françoise Roy

 

 

Éste es mi testamento en vida: pido ser enterrada contigo.

 

Padre, ¿habrá lugar para mí en este cementerio, bajo sábanas de nieve, los pájaros sosteniendo mi cuerpo, que para entonces no habrá de pesar nada? Aunque tu memoria haya sido envenenada (pozo de medusas que laten transparentes en el agua de tu cuarto), soy tu hija aún. Hay un papel que lo dice, que te dio a ti lo que los romanos llamaban patria potestad.

 

 

 

¿Habrá un lugar para mí entre dos piedras?

¿Me dejarán los lares de nuestra tierra un mínimo solar entre dos vidas, y Dios como guardián de escarcha?

¿Con qué filamentos de granito tejerán mi lápida?

Enséñame tu testamento, padre: tal vez ahí mencione un lugar para mí, en la mano abierta de la Tierra.

 

 

Un muro hembra

 

Ella tiene forma de muro. 

Ladrillos de piel, adobe orgánico, 

vertical andamio.

Y yo tan carnal, 

con mi esqueleto de mármol,

yo con mi cráneo lleno de arena y plomo, 

de ideas que pesan lo que pesan y sopesan

las palabras pretéritas del padre

en la balanza del alquimista en turno 

(es decir, quien está encargado de pesar

                                    las almas de los vivos)

Ella, y de contrapeso, 

todas las lágrimas de la Tierra.

 

 

La puerta de tu casa

 

 

 

Tu puerta, una boca

llena de palabras

sin pronunciar

colgando de su epiglotis

a manera de candil.

Tu puerta guardada 

por un cancerbero hembra,

hidra descabellada

a la que habríamos de decapitar

cabeza por cabeza.

 

 

Mister Vértigo

 

Qué taumaturgo de primera

sabría aplicarnos a los tres

la imposición de manos

y resucitar en nosotros lo muerto,

a no ser lo nunca nacido.

Qué taumaturgo haría germinar

de una semilla de girasol un olmo,

de un camote de lirio el tallo espigado de un ciprés.

Qué taumaturgo lograría que se nos levite

el cuerpo con todo y alma,

a pesar de la plomada que se nos vino encima.

 

 

Perrault

 

La hijastra del cuento

se imagina a la madrastra desnuda:

debe haber sido una diosa griega en su juventud,

pues a sus pasados 75 años,

todavía no ha perdido por completo

los rastros de su belleza de antaño.

He aquí la Cenicienta con sal en los labios,

y cinabrio en la cien:

que se empine entonces la hija menor

una copa de margarita carnal

en la boda del padre y de la nueva mujer. 

 

 

Un ocaso de palabras urgentes

 

Un ocaso de palabras urgentes

a la sombra de los robles.

Y en el atril del otoño,

la partitura del viento,

la de mi exilio en Do mayor.

Vidas caducifolias,

y una lápida, deshabitada aún,

que nos mira de cerca

intercambiar esos trozos del decir

como objetos de trueque

—perdón, rencor, olvido—.

Los párpados del sol en noviembre

se van bajando como telón de escenario

sobre la tarima

donde actuamos nuestro diálogo

in absentia.

Visto 6087 veces Modificado por última vez en Martes, 18 Abril 2017 04:56
Françoise Roy

Poeta, traductora, narradora y fotógrafa, Françoise Roy nació en Québec, Canadá, pero vive en Guadalajara, México, desde 1992. Maestra en Geografía con Diplomado en Estudios Hispánicos (University of Florida, M.A., 1983), Diplomados en Traducción (O.M.T., 2000) y Fotografía (CFO, 2013), ha publicado trece poemarios además de tres plaquetas de poesía, un libro de cuentos y tres novelas, en francés y español. Ha ganado, entre otros, el Premio Nacional de Traducción Literaria en Poesía (INBA, México D.F., 1997), el Premio Jacqueline Déry-Mochon de novela (Québec, 2006), los premios nacionales de Poesía Alonso Vidal (Sonora, México, 2007) y Tijuana 2015, así como los Premios Internacionales de Poesía Ditët e Naimit (Macedonia, 2008), Poetry Nights of Curtea de Arges (Rumania, 2011). Ha sido invitada a festivales de poesía en Canadá, México, Macedonia, El Salvador, Nicaragua, Colombia, Rumania, China e India. Ha traducido más de sesenta libros.

 

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