Martes, 10 Diciembre 2019 03:19

En el principio fue miqhvaar / Daniel Verón /

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En el principio fue miqhvaar

Daniel Verón

 

 

La nave proyectó un haz de luz y segundos después la figura humana se materializó cerca de una inmensa estructura. Era de noche aquel hombre miró a su alrededor. A un costado había una gran catarata, pero no de agua u otros líquidos, sino de imágenes de distintos mundos, que se sucedían unos a otros. En torno suyo el suelo parecía metálico y, en lo alto, había una danza de lunas artificiales girando en torno a Sede-1, tal el nombre dado a aquel planeta igualmente artificial.

Delante suyo, había un pasillo de luces de colores por donde avanzaban dos majestades  con aspecto tan humano como él, con sus clásicos ropajes que los identificaba con la Federación. Lo saludaron cortésmente y lo llevaron de nuevo por el pasillo al interior del inmenso edificio. A su alrededor se escuchaba suavemente una extraña música. Las luces y sombras se sucedían unas a otras. Por fin, se detuvieron los tres y casi casualmente apareció por un costado otra figura más, de aspecto imponente.

Sin poder evitarlo, nuestro visitante habló primero y dijo:

  • ¿El supremo Ultra-Divinis Janus Miqhvaar, supongo?

Este lo miró un momento como analizándolo y dijo:

  • Y usted es el Mega-Tempus Ziddor Varer, ¿no es cierto?

A lo que Varer se inclinó saludándolo al modo de la Federación. En medio del protocolo, Miqhvaar lo interrumpió diciendo:

  • Puede decirme Almirante simplemente.

Tras lo cual hizo un gesto para que los dejaran solos.

  • Estaba informado que usted vendría, así que no me sorprende.

A lo que Varer  con cierta sorpresa replicó:

  • Entonces debe saber que hay simplemente un explorador del tiempo y que hace mucho deseaba verle personalmente.
  • Bien, no es usted el primero, en tanto tiempo hay muchos que han venido a verme. La mayoría de los Pantocratores y Ultra-Divinis, los embajadores de Sagitario y los Supremos de Super-Cúmulos y varios más.

Varer y Miqhvaar se sentaron y, al instante, se abrieron unas ventanas permitiendo la observación del cielo estrellado como si estuvieran en algún mirador.

  • Es fantástico – murmuró Varer.
  • Cuando mandé construir este mundo quise que fuera en base a mis gustos personales – dijo Miqhvaar orgulloso.
  • ¿Y por qué en el sistema de Centauro?
  • Eso es fácil de suponer, mi amigo. Es porque en Centauro comenzó realmente la Federación. Y no quise utilizar ninguno de sus mundos porque si hay algo que me fascina aún, luego de tanto tiempo, es esto: las estrellas...

Ambos personajes se contaron algunas cosas más. Incluso Varer contó de su mundo y de todo lo que él sintió al convertirse  en un explorador del tiempo, asomarse a la cuarta dimensión que es el tiempo, estaba lleno de sorpresas, de extrañezas, en donde no siempre las cosas eran como uno suponía, el tiempo era como una nave en continuo movimiento. El tiempo...

Pero aquí esta noche, el personaje era Miqhvaar, al que Varer deseaba consultar puntualmente algunas cosas.

  • Almirante, aunque es un tema que ya lo hemos estudiado otras veces, ¿qué tenía en mente al crear la Federación?

El Almirante sorbió un trago de un refresco que se les había dado y, mirando a las estrellas, dijo:

  • En aquel tiempo ya teníamos la certeza de que existían otras razas en la Vía Láctea. Así que mi idea fue la de unificar a todas las razas humanas y explorar la Galaxia para descubrir otros como nosotros y así “enfrentar” a los no humanos que resultaron ser una cantidad más o menos igual.

Varer meditó un momento y preguntó:

  • ¿Por qué unificar? ¿Es que no estaban unidos?
  • Recuerde que en ese tiempo existían los hombres solares, los eridanos, los crespenses, los denebianos y aún los primitivos géniros que habíamos descubierto nosotros.

Como quien en una videoteca, Varer dijo:

  • Quisiera oír de usted mismo, ¿qué era en ese tiempo el Hombre-Solar?
  • El Hombre-Solar era todo lo proveniente de la Tierra, la Luna, Marte y los mundos helados, en donde se estaban formando repúblicas y hasta reinos locales. Y también eran los colonos de los mundos de Alfa Centauro. Y todos estos coexistían con los demás humanos que no provenían de la Tierra o del Sol.
  • ¿Alguna vez se creyó que podía haber razas no-humanas más importantes que la nuestra?
  • Sí, claro que sí. Es por eso mismo que decidí crear la Federación.
  • Más allá de que nosotros pertenecemos al Modelo Humano (el M.H.), ¿por qué ese interés en destacarlo a nivel galáctico?
  • Mire, ahí hay algo importante que debe quedar claro en todos. El M.H. surgió en Altair cuando la Vía Láctea tenía unos pocos millones de años (M.A). Ellos fueron los primeros humanos que hubo, cuando la Galaxia era muy diferente y aún el Cosmos poseía condiciones que ya no tuvo después. Si quiere llamarlo así, el M.H. fue un experimento de la naturaleza.
  • Un experimento de la naturaleza –meditó Varer– ¿Usted piensa que luego la Vía Láctea no produjo otros humanos?
  • Seguramente que sí, pero nuestra semilla fue la primera. El interés en que perdure es que luego la Vía Láctea cambió y sigue cambiando. Las razas surgidas ahora ya no son como aquella.

Varer estuvo en silencio unos momentos y luego reflexionó_

  • Lo notable es que los mismos altairenses no sobrevivieron para verlo.
  • Pero dejaron sus hijos, por así decirlo, o sea nosotros, y la Federación es quien lleva la antorcha del Modelo Humano.
  • Eso significaba la antorcha, entonces –dijo Varer entendiendo.
  • Ese fue uno de los primeros símbolos de la Federación –completó Miqhvaar–. Los primeros kosmokratores la mostraban cada vez que llegaban a una nueva galaxia.
  • Almirante –dijo Varer luego de unos momentos– sin embargo la Federación siempre incluyó a todo tipo de razas, como los no-humanos y semi-humanos.
  • Bien, primeramente fue natural que otros nos vieran más desarrollados a nosotros o un grupo invadiendo a otro grupo, así que aceptaban integrarse a la Federación. Además, de esa manera se evitaba caer en el “síndrome rerum”.

Varer puso un gesto de extrañeza y dijo:

  • ¿Qué fue eso?
  • El motivo por el cual desaparecieron los altairenses –le recordó Miqhvaar.
  • Creo que este es un punto que no es bien conocido –reconoció el Mega-Tempus.
  • Los altairenses estaban muy adelantados en lo científico y por eso practicaron los viajes espaciales. Sin embargo, ellos nunca fueron muchos. No sucedió como con el Hombre Solar (H.S.) que, si la población de la Tierra hubiese muerto, ya había colonias permanentes de humanos en casi todo el Sistema Solar.

Varer lo miraba como fascinado, imaginando la situación.

  • Se cree que un virus contraído en algún lugar los fueron diezmando de a poco –continuó Miqhvaar– y que los colonos de un lugar, librados a su suerte, ya no podían ayudar a otros.
  • Creo que ahí tengo un objetivo para mi próxima exploración.
  • Además, hay que tener en cuenta otra cosa. Imagine cómo era el Cosmos primitivo, la Galaxia primitiva. En la Vía Láctea había muchas nubes proto-planetarias pero pocas estrellas desarrolladas. El Sol era de esas. Fue allí que surgieron planetas capaces de desarrollar el Modelo Humano.
  • ¿El M.H. es, entonces, una forma de vida más desarrollada que otras?
  • Es más desarrollada que las semi-humanas, y, entre las no-humanas existen muchas variantes que, según el caso, pueden ser mejores que nosotros.
  • ¿Y qué me dice de otros modelos humanos que también subsistieron, aparte del H.S.?
  • Cronológicamente son posteriores al H.S. en varios ciento de millones de años.

Permanecieron unos segundos en silencio hasta que Varer dijo:

  • ¿Sabe una cosa? Oyéndolo a usted parecería que la naturaleza experimentó con el H.S. y que el Modelo Humano ha ido evolucionando. Los eridanos y algunos otros no necesitaron tanto tiempo como el H.S. para adelantar en conocimientos.
  • Bueno, ahí está una de las grandes causas de todo lo que venimos hablando. Y es que la Galaxia evoluciona. No es lo mismo que era antes ni es ahora lo que será después.
  • Algo de eso es lo que he visto en mis viajes. El supremo Garyker fue el primero en comprobarlo.
  • Y usted sabe –replicó Miqhvaar– que distintos exploradores de los Poli-Cosmos y de los Neo-Universos han comprobado la evolución de las galaxias en general y del Universo total (U.T.).
  • ¿Entonces?
  • Esto nos llevaría a que el U.T. está en permanente evolución, igual que el primer ser vivo.
  • ¿Auto creado o no?
  • Todavía es algo por descubrir porque las distintas conciencias galácticas que hemos descubierto desde los viajes del supremo Gedeón Solar, a su vez derivan de otras y así indefinidamente. O sea que, aparte de la materia, el U.T. está lleno de entes cósmicos que no dirigen los sucesos sino que también evolucionan.
  • O sea que no puede haber un único Dios.
  • Yo creo que sí lo hay. Lo difícil será explicar a su vez cómo surgió. Mire –dijo Miqhvaar mirándolo fijamente–, si yo estuviera en su lugar, más que explorar en el lejano futuro en donde uno se sumerge en ese mar de Poli-Cosmos, me dirigiría más bien a los primeros tiempos de la Galaxia, cuando esta, el Super-Cúmulo y el Cosmos aún no estaban tan desarrollados. Creo que allí hay más cosas por explorar todavía.

Aquellas palabras pegaron fuerte en Varer. Se quedó sin decir nada, mirando fijamente en la pantalla las estrellas que parecían llamarlo.

  • Allí usted tendrá la posibilidad de ver el surgimiento de muchas cosas –insistió Miqhvaar.

Miqhvaar se incorporó, destacándose su imponente figura y se acercó a la pantalla.

  • Este mirador estelar no es algo casual –dijo–. Mire. Según la visión de los astros a veces puede verse el Sol y hasta algunos de sus planetas. Otras se ve claramente Alfa Centauro y sus acompañantes. Pero en otras ocasiones puede distinguirse 61 Cisne, Tau Ballena, Epsilon Indio, o aún Altair y Epsilon Eridano con algunos de sus planetas. Todo depende de la posición. Y más allá, en la profundidad estelar, usted sabe que hay más, mucho más. Pero lo que está claro es que siempre hay una frontera por traspasar, siempre hay algo nuevo por descubrir.

Al ponerse frente a él nuevamente, Varer hizo una reverencia y, levantando la mano al estilo de la Federación, respondió:

  • Lo he entendido perfectamente, Almirante.

La entrevista había finalizado. Era el final, era el principio.

Visto 1954 veces Modificado por última vez en Martes, 10 Diciembre 2019 03:45
Daniel Verón

Daniel Verón, 

Argentina, autor de obras de ciencia ficción,

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