Martes, 18 Junio 2019 05:52

Virginia / Cecilia Juárez /

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)

 

 

 

 

Virginia

Cecilia Juárez

 

 

Nada hubo antes de ti:

sólo una madre que usaba pantalones antes de 1920

un pueblo que aparecía en el lugar erróneo de los mapas

y las estrellas aburridas en su cielo donde nada pasaba

no sabías

que tu dios sólo existía entre las nubes de tu patio

que lo creaste y lo creciste como un pájaro agradecido

en una jaula

le cantabas todos los días y él respondía

como en un romance del siglo XIX

o un musical de Broadway.

Si hubieses sido un cerro serías uno con brazos y

los pueblitos más lejanos te dedicarían el pan de sus ferias.

Pero

fuiste lo que fuiste

otro pájaro en la jaula de mi abuelo:

cantabas tu dolor a todos los vientos

cantabas que tu dios era grande

cantabas su tragedia que terminaba en gloria

y extendías esa gloria hasta ti

hasta tus hijos

hasta los hijos de tus hijos

y veías en el horizonte las manos cercanas del mal

y abrías tu enagua para proteger el mundo de tu vientre

y eras siempre la misma leche de flores

y la misma roca

y tus templos vertían musculosos sus perfumes

sobre la capital del pecado

y nos dormías

entre tus brazos

como si pendiéramos de una isla mullida.

 

Viniste aquí  a esta tierra a darlo todo

a regalarte.

 

Un día sólo quedaba de ti una partícula

una partícula que detenía una jaula con un pájaro

esa partícula era el universo

tu muerte fue nuestro big bang

y nos extinguimos

yo me bebí esa noche un litro de bourbon

mientras escuchaba cómo la fe abandonaba mi edificio.

Mi abuelo quedó hecho un pequeño tiranosaurio 

incapaz de levantar el desorden sólo se arrugaba como una pasa innoble

y tus hijas se volvieron mariposas torpes y nocturnas

lloronas abisales, tigresas de rabia y espíritu contenido

aquejadas en las orillas de los muros esperando la tiniebla

y tus hijos se tiraron –adultos infantiles– en pozos de vinos infinitos

incapaces de resolver sin ti sus propios acertijos

y los hijos de tus hijas quisieron repoblar el mundo

salieron salvajes a preñar, preñar, golpear, preñar

y las hijas de tus hijos se arrancaron los úteros

se negaron a parir la descendencia de pájaros ardientes

y aquí nació una tribu de jaulas

y niños muy pequeños

que van a ciegas sobre el pasto helado

con su inocencia dolorosa y el karma de su sangre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Visto 1333 veces
CECILIA JÚAREZ

CECILIA JÚAREZ

MÉXICO, 1980

 

Estudió literatura en la U.A.E.M.y comenzó a publicar en revistas y fanzines underground desde 1996. En el año 2004,  participó en la coescritura y publicación del “Catálogo de perversiones medievales”, libro escrito a ocho manos, editado por el grupo literario Mirabilis. En 2006 publicó “Muerte para el coño dorado de Lavernia”, ediciones Mirabilis. Ha sido antologada en “Gambusinos”, “Poetas en el andén”, “Cantar bajo la nieve”, y “’’Últimos coros para la tierra prometida” . En 2013 publicó con Editorial Diablura “No te desanimes, mátate”. Su libro más reciente es “Bar Karaoke” (2014), de editorial Mirabilis. Es locutora, guionista y productora de radio.

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.