Viernes, 17 Agosto 2018 03:24

Índice Lúdico antología poética "Habitantes" Próxima Publicación

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Índice Lúdico

antología poética

Habitantes

 

 

 

Diego Espíritu.-

 

Yo hubiera querido escribir el último libro sobre la guerra, torturado por la ansiedad de saberme desnudo en la hoja, contar la historia del hombre que se quedó perdido a la mitad de esta vida y la otra esperando que un prisionero maldito avanzara sin miedo por las líneas 5 Habitantes Una excusa para la guerra.

 

Ana Basilio.-

 

Me nombro en todo lo que tocas, tengo la boca muerta de vacío, y un incendio de oídos en mi costado superior, junto a todos los espacios donde las estrellas se despegaron del suelo.

 

Sergio Díaz García.-

 

Carne más carne, alambicada al instante, escanciada en nuestras bocas de humo calculado, carne más carne evanescente y tangible a un ritmo carne más carne, caldosa sorbida como puchero, subida por encima del aire. Amor en absoluto, pura cogedera

 

Sandra Mendoza.-

 

Yo, bailo al son de mi memoria y por la misma razón me detengo a pensar: ¿Cuántos fogonazos necesita el alma, “al sonoro rugir del cañón”? Para que a mi pueblo comience a sonarle conocido el nombre del país en donde vivo para todos juntos accionar antes del exilio.

 

 

Eduardo Soto.-

 

 

Quiero que la muerte conozca mis adentros de paja, que soy de madeja rota en el fondo, sin raíces de mezquinas intensiones, y que mis ojos son de monedas falsas. Que mi cuerpo se muere engendrando células que me llevan al gran final del viaje; que me acompañarán hasta el día de mi entierro.

 

Satriani Durán.-

 

Carne de mi carne que no puedo tener, que no puedo querer:  te escondes en la masa de acero y ruedas; ocultas tu fuego de verdad e incendias toda la ciudad con tu aroma de pecado, de castigo y de placer…

 

Rubenski=Rubén Campos Arias.-

 

 

Aliméntate con mis bufidos y sóbame, escúpeme, déjame llorar, morir con tu dolorosa sombra, odio tanto mis gritos para evitar que me mutiles. Máquina infernal, mírate al espejo y tómate en serio ¡Olvídame!

 

Juan Carlos D Luque.-

 

Toma los movimientos de la carne y sosiega tu cabeza en mi pecho, después de hacer vibrar mis viseras. Corrompe mi tristeza con tu cuerpo. Has de mi desnudes una farsa, dame palabras que después serán humo.

 

 

Óscar Escoffié Padilla.-

 

Dame el olvido necesario, la memoria justa. El remolino en la testa del loco, revolución ciega, furia de un ojo delirante con mirada al cielo. Y el verdoso mar de la cresa para renacer siempre en ceniza purulenta, larva Fénix que ronde en aire enfermo tu infecto corazón.

 

 

Alma Miranda Alamilla.-

 

 

Hoy me mudo de la casa en que viví. Nace desde tu espalda ausente un eco, en tu garganta un crepitar de fuego aun retumba en el cristal que desvestí como una mujer que gritaba incendios; claraboya carnal, cortina de jeans, y paredes pintadas con tu barniz… Este es el día-siglo de los silencios.

 

Jesús de la Peña Rosas.-

 

No importa que estos versos no sepan defenderse  esta pedacería de espejo viene de dentro, de donde las raíces lloran el origen en el centro de un ojo que no habitó la calma, cómo podría ya, avergonzarme de donde yo solo he llegado, de donde yo solo he nacido.

 

 

Luis Manuel Soto.-

 

 

Ecos de mareas interminables en el tambor del revólver, de humo en la cola del cigarrillo, el cual se apaga en nuestro inexistente camino, una interesante anomalía en la yuxtaposición de la vida. Escucho los gritos lastimeros del desierto, ¡Tengo sed! …¡Tengo sed! Yo también… yo también…

 

Pol Briagoswky.-

 

Si no fuera por ti: ¡Poesía! que sabes domar al dragón por los cuernos, danzar con la sirenas al filo del barranco, fractalizar los ocasos en millones de esporas, que se extinguen a la velocidad de la luz. Esta cerveza en tu nombre, sería otro pecado.

 

 

Daro Scarfé.-

 

En los suburbios cercanos al Ministerio viven mujeres que intercambian sus nombres sin aprecio alguno. Vieron pasar al verdugo, se volvieron hacia él, señalaron sus ropas, el hombre hizo cruces en el viento. —La arena es una certidumbre falsa como la conciencia. No hay nada aquí, es el desierto.

 

 

Ánuar Zuñiga Naime.-

 

Intento explicarle que en el pasado no era posible, que antes la gente pensaba que la tierra era un disco sostenido por cuatro elefantes

 

 

Andrés Cisneros de la Cruz.-

y lo que no alcanzamos a ver se vuelve flor rodando en sí, espiral palabra que eleva sus alados belfos y se abre en la frente llaga, una puerta hacia el intangible laberinto del jardín. Poeta dijeron es ese lomo en el que florecen las navajas preciosas de la naturaleza.

 

Luis Eduardo García.-

 

Quizás hay ciertas cosas de las cuales es mejor no escribir porque no dan para tanto o las metáforas son máquinas inservibles. Sólo sé que ahora mismo las margaritas mutantes de Fukushima escriben un poema y encuentran justamente lo que quieren decir.

Visto 1456 veces Modificado por última vez en Domingo, 19 Agosto 2018 17:30
La Piraña

Piraña es una palabra que proviene del tupí-guaraní, donde pira significa pez y raña es diente o cortador. Por lo tanto, piraña significa pez de dientes o pez que corta. Las pirañas son carnívoras, comen insectos, peces, pequeños animales que caen al agua y en general pueden comerse cualquier animal. Poseen poderosas mandíbulas armadas de dientes triangulares afilados (que usan como unas tijeras para picar y triturar la carne de sus presas). Son atraídas por la agitación de las aguas y el olor a sangre. Las especies más peligrosas de pirañas son La negra o Pez tigre, La piraya, La roja y la de Boca de fuego

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