Viernes, 10 Agosto 2018 04:40

ZOOLOGÍA FANTASMA / Gustavo Alatorre y Rodrigo Alatorre /

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ZOOLOGÍA FANTASMA

 

 

Mientras no hayas entendido eso de “Muere y conviértete”,

no serás más que un huésped oscuro en la tierra tenebrosa.

J. Wolfgang Goethe, West-östlicher Divan

 

 

 

 

 

 

 

 

 Los cuidadores de fantasmas son personas extraordinariamente comunes, originales.

Pasan por la calle sin despeinar el alma de la gente. La ciudad los habita a ellos,

las calles los recorren a ellos, los llenan de costumbre y de silencio.

Su labor en esta tierra, sin embargo, es profundamente necesaria e importante:

cuando todos se duermen, ellos,

en un encantamiento del aire,

sostienen el mundo para que no desaparezca.

 

 

 

 

 En el día son una flama apagada,

la pereza los construye y los sienta en la parte alta de los muros.

La gente, acostumbrada a su presencia, los ignora,

los deja vivir en el aire de su frecuencia fantasma. Por la noche, contrario al día,

son animales que arden.

Jamás se ha visto una luz tan fuerte vagando en la oscuridad.

Algunos creen que son una sombra. Yo he visto arder en ellos el infinito.

 

 

 

 

 

 

 

 

  Algunos desaparecen toda la tarde, el día los devora para regresarlos por la noche.

Nunca me he pregunto a dónde van, a dónde los lleva la realidad o la fantasía,

si son ellos quienes desaparecen o somos nosotros.

Hoy coincidimos en esta calle, en este día luminoso,

bajo el augurio de un noviembre bendecido,

en las raíces de la palabra Bestiario

¿A qué dios debemos agradecerle su presencia?

 

 

 

 

 

 

 

 Nada le deben al jaguar o la libélula.

Su belleza consiste en quemar el alba y abrir el mundo a la pereza del día.

Su poética es el silencio, no el vuelo o el misticismo;

su ferocidad está enfocada en la cicuta de las manos del niño,

en los bastones de los abuelos muertos, en las sandalias de las mujeres de costa.

Ellos destruyen las aves de las jaulas,

no por las aves, no por las jaulas, no por el alma ni la nostalgia,

no por amor,

nunca por miedo, ni como telón de fondo o de principio,

  jamás por ti,

jamás por mí:

Nada le deben al jaguar y a la libélula.

 

 

 

 

 

 

¿Qué es el tiempo para el espíritu?

¿Cuál es la línea o la circularidad del ser? Hoy amanece,

comienza el paso del mundo sobre una flora silvestre o citadina:

hoy envejece la ciudad conmigo un día más.

Una figura escala mi cuerpo,

lleva un motor

en el pecho

en vez

de corazón.

Si la felicidad existe,

seguro tiene garras y dientes.

 

 

 

 

 

 No conozco a nadie que tenga la mirada de un gato. Sus ojos

están hechos para la noche, no para este mundo. Si alguna vez los miras con detenimiento, podrás saber tu vida en un futuro o en un pasado, pero nunca en el presente. Los adivinos 

de gatos ya no existen; ahora

cuidamos fantasmas.

 

 

 

 

 

 

El número del aire es el 7, pero también el del silencio. Lo usaron los griegos

para leer en el mar el mapa de las estrellas, los sumerios para esgrimir en el tiempo;

ahora lo usamos para vivir con calma, fuera del cielo y de la tierra.

7 segundos en el día,

7 días a la semana,

7 vidas

para quemarnos despacio.

 

 

 

 

 

 

Gustavo Alatorre (Ciudad de México, 1979). Poeta, ensayista,  estudiante de Doctorado en Letras por la UNAM y profesor de Lengua y Literatura. Tiene publicado los libros de poesía Guardar el infierno (Fridaura, 2009), Nueve nocturnos para que duerma Lesbia (Fá Editorial, 2014),  Epístolas mayores o el libro de la oscuridad (Versodestierro, 2015) y  Oscura prosa de vulgar Latín, (Mantra Edixxxciones, 2017);  así como el libro de ensayo literario El Derrumbe Amoroso. Apuntes sobre la poética de El turno del aullante de Max Rojas (Fridaura, 2013). Su trabajo ha sido publicado tanto en antologías y revistas nacionales e internacionales; traducido al francés y al inglés. Su obra ha merecido reconocimientos y premios literarios tales como el Premio Universitario de poesía Décima Muerte convocado por la UNAM en sus emisiones 2008 y 2012;  Los Juegos Florales Universitarios convocados por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2008; y el segundo lugar en el concurso de Ensayo Literario Punto de Partida en 2015, convocado por la UNAM; así como el Primer Lugar en el torneo de poesía Campeón de Campeones Adversario en el cuadrilátero 2016. Organiza desde hace más de diez  años el Encuentro Nacional de Poesía Max Rojas CDMX.

 

Rodrigo Alatorre (Ciudad de México, 1994). Arquitecto y fotógrafo. Ha colaborado en diversas revistas de fotografía entre las que destaca  Cuarto Oscuro; en 2017 ganó el Primer Lugar en el concurso de fotografía “Comunidad Cultural” convocado por la UNAM. Actualmente prepara su primera exposición individual.

 

 

 

 

 

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Gustavo Alatorre

Gustavo Alatorre (Ciudad de México, 1979). Poeta, ensayista y estudiante de Doctorado en Letras por la UNAM y profesor de Lengua y Literatura. Tiene publicado los libros de poesía Guardar el infierno (Fridaura, 2009), Nueve nocturnos para que duerma Lesbia (Fá Editorial, 2014) y Epístolas mayores o el libro de la oscuridad (Versodestierro, 2015), Oscura prosa de vulgar Latín, (Mantra Edixxxciones, 2017);  así como el libro de ensayo literario El Derrumbe Amoroso. Apuntes sobre la poética de El turno del aullante de Max Rojas (Fridaura, 2013). Su trabajo ha sido publicado tanto en antologías y revistas nacionales e internacionales. Su obra ha merecido reconocimientos y premios literarios tales como el Premio Universitario de poesía Décima Muerte convocado por la UNAM en sus emisiones 2008 y 2012;  Los Juegos Florales Universitarios convocados por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2008; y el segundo lugar en el concurso de Ensayo Literario Punto de Partida en 2015, convocado por la UNAM; así como el Primer Lugar en el torneo de poesía Campeón de Campeones Adversario en el cuadrilátero 2016. Organiza desde hace más de diez  años el Encuentro Nacional de Poesía Max Rojas CDMX.

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