Lunes, 08 Mayo 2017 23:47

DONDE LA PALABRA NO SE QUIEBRA / MIRIAM MANCINI /

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DONDE LA PALABRA NO SE QUIEBRA

MIRIAM MANCINI



 

En mi pueblo veo agonizar la esperanza dormida en un rincón.
Mientras los mastodontes de la imbecilidad desangran la pureza,
comprando la vida, garantizando que un gran silencio engrille la inocencia.
¿Dónde estabas cuando se teje el horror?
Aplastan la conciencia,
hipotecan la dignidad, mientras la impudicia se regodea.
¿Cuántos siglos más nos llevará comprender que la verdadera libertad no se alimenta de la muerte?
El éxito parece pertenecerles a quienes predican la violencia,
¿Cada cuántos cobardes, nace un valiente?
Si declinan la luz, el camino es sin salida.
Encendamos el sustantivo,
que las buenas palabras se vuelvan actos,
donde el manto de impunidad duerme el sueño de la vida.
Que circulen los poemas en trenes, subtes, que haya un poema en cada esquina.
Que la poesía sí, sea Celaya, un arma cargada de futuro.
Que la paz, y la justicia no sean cosas ignoradas, ni esperanzas dormidas.




 

A MI DAME POESÍA

 

"Sea tu sangre una con mi sangre, tu boca entre a mi boca, tu corazón agrande el mío hasta estallar" J. Gelman
 

No quiero el tiempo que se nombra tiempo.
Prefiero el olvido.
No quiero la caricia vacía,
la posibilidad deshecha, el discurrir formal de la costumbre, del hastío.
No quiero ensayos repetidos,
no quiero besos sin perder el juicio,
ni saber de memoria en qué consiste tu destino,
que cuentas por pagar adeudas. (no, no quiero saberte mío).

A mi dame tu abismo,
el impredecible instante en que naces nuevo,
tu agonía, tu conjuro.
Déjame esquinarme en tu misterio,
y desde allí encontrarte.
No quiero situaciones olvidables.
Yo quiero tu insensatez, tus dolores, la profundidad, el desconcierto.

Dame el temblor de tus temores,
la clave de tus sueños.
No quiero la vejez de la palabra,
que no levanta vuelo entre las sombras.

A mi dame la verdad,
que revive y mata.
Dame el fragor de todas tus batallas,
quiero la alegría que se suda.
No me des la estrechez de la comodidad,
ni el amparo de lo debido.
A mi dame lo genuino,
en lo simple y lo complejo.

No quiero el tiempo que se nombra tiempo.
Prefiero el olvido.


 


 

 

 

 

 

SUÉLTALA

 

Suelta la pena.
Déjala ya.
Desángrate entera, si con eso haces que se escurra hasta el final.
Una vez más, ponte tu piel de guerrera embístela.
Estréllala contra el muro, no pares hasta tumbarlo y hacerlo trizas.
Suéltala ya, nena.
Que los ríos le lleven los jirones de tu alma rota como ofrenda a la mar.
Descálzate, échate a correr tan rápido como puedas,
no pares hasta que el cielo logre infundir en tu mirada
una canción vibrante de sangre nueva.
Nena, hazlo una vez más.



 

ERASE EL AMOR



Ella perseguía la fórmula pluscuamperfecta
La clave del mandala, Y el mandala.
Las plumas caídas del fénix. Y al fénix y su nido.
Los círculos de Dante. Y a Dante mismo.
La noche iluminada de Van Gogh Y su oreja.
Buscaba debajo de la piedra Los relojes derretidos de Dalí.
El reloj eterno de Borges. Y al relojero y la relojería.
Buscaba en la arena la caracola de Alfonsina.
Y en cada ínfimo granito The whole World Del que hablaba William Blake.
Ella viajaba de corazón en corazón rastreando las pistas que la llevaran al camarada que presagió Whitman.
Buscaba en el agua el aguacero de Macondo. Y todas las hijas de la lágrima de Charly
Buscaba en el aire el vuelo de la primera mariposa y de la última.

Encontró el fuego. Sin buscarlo.
Envuelta en llamas vio el mundo entero en un grano de arena.
El tiempo se fugó para siempre de los relojes.
Brillando como caracola nueva generó un aura imposible de captar con un pincel.
Parió su mandala. Llorando aguaceros aplacó su infierno entero.
Con la oreja amputada en los ojos de su camarada oyó el vuelo de todas las mariposas.
Aún Ardiendo lo vio irse.

A ella? A ella le crecieron plumas de acero



 

COROLARIO DE UN NAVÍO ENCALLADO

 

(Hoy, mañana, pasado).
Siempre creí que sus ojos no mentían.
Se enfriaba el café por años oyendo sus excusas.
Llenaba las lagunas ausentes, con brevísimos obsequios inmateriales,
Lo suficientemente buenos para instaurarme
con un certero disparo de ternura de nuevo la sonrisa.

Si el calendario de mi paciencia se quedaba corto al lado del hartazgo,
raudo corría subido a sus malditos ojos brujos.
Hasta alcanzarme, y torcer mí rumbo seguro.
Luego, tendida, inhalando el humo de sus negros cigarros,
mi mundo otra vez, descansaba en sus manos.

Crucé océanos pantanos callejones desolados.
Desoí cada señal vial durante el largo camino.
Peñascos y más peñascos, arañando el letargo de sus brazos.
Pero la voz inaudible latía cada pulso de su nombre, en mi destino.

Le sabía sus dobleces, y reveses, Sus ambigüedades, sus destetes,
aun así sus frecuentes traiciones desollaban las ojeras, que en mis ojos él no veía.
Quien pudiera ser capitán del navío que supiera no naufragar en esas olas?
Apenas me rozaba con su aliento de caballero ambulante,
y mis ínfulas de experta amante, se volvían de principiante.

Requerí las fuerzas de las que carecía para soltarle la mano en Dargequiensabe,
extraño nombre para un bar situado en la esquina
entre desconocido coraje y el deseo archiconocido por besarlo,
que tapé bajo tierra en el viaje de mis manos.

Pero, cuando me preguntaron hoy el porqué de tanta bravura,
sólo pude responder, yo siempre creí, que sus ojos no mentían.



 

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MIRIAM MANCINI

Miriam  Miriam Mancini, oriunda de Buenos Aires, Argentina. Estudió psicología en la Uba, artes visuales y literatura. Escritora y poeta. Ganó certámenes de poesía en Argentina, de la editorial Ser y Dunken, participó de tres antologías de la editorial Dunken, presentadas en la Fil Argentina,es miembro de la primer plataforma colectiva argentina de poetas de la mencionada editorial, declarada de interés cultural por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Participa del grupo poético Pangea, cuya antología fue editada en México y presentada en la Fil en México. Con la editorial mexicana Dipsomania poética publicó la plaquette La premura de las rosas, presentada en diferentes eventos literarios en Mexico, su nueva plaquette De desmorirse hasta nacer, fue editada actualmente con la misma editorial. Su primer libro Irremediable en Argentina, se halla asimismo en edición.

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